El karma de vivir al sur

La construcción de una villa olímpica es el eje del plan maestro para la comuna 8, que incluye a Villa Lugano, Villa Soldati y Villa Riachuelo. La crisis habitacional y el dengue, dos problemas sin respuesta en la zona más castigada de la capital argentina.


Deudas. Alrededor de 50.000 personas viven en la Villa 20. Las viviendas que prometió el Ejecutivo porteño ni siquiera fueron presupuestadas. (Jorge Aloy)

 

l llamado «Plan Maestro para la comuna 8», que incluye a los barrios porteños de Villa Riachuelo, Lugano y Soldati, en el sur de la capital, comenzó este año con la construcción de una villa olímpica para 8.000 deportistas de todo el mundo que en 2018 participarán de los Juegos Olímpicos de la Juventud. Un barrio de edificios cercado a metros de donde explotó la crisis habitacional en la Villa 20, de Lugano: el predio bautizado «Papa Francisco» que, según vecinos, solo sirvió de criadero de mosquitos durante la epidemia de dengue.
Una inversión de 2.800 millones de pesos para doce días de entretenimiento deportivo en 2018 y una ley de urbanización que lleva diez años incumplida en Villa 20 Lugano parecen dos caras del mismo fenómeno.
«Buenos Aires, ciudad del rock» es el eslógan que recorre los accesos al Parque Roca en Villa Soldati. Allí se encuentra el estadio para recitales, partidos de Copa Davis y futura sede de los Juegos Olímpicos de la Juventud. Es también el estadio de tenis más grande de Sudamérica y el único con techo corredizo. Sobre la avenida Fernández de la Cruz, casi llegando a la rotonda de Escalada, queda el único hospital de toda la comuna: Alicia Grierson. No tiene guardia de emergencia, ni ambulancia, ni camas para internación, ni atención las 24 horas.
En Villa 20 Lugano viven alrededor de 50.000 vecinos y el dengue hizo estragos durante el último verano. «Fue una epidemia brutal. Los repelentes para repartir entre las personas con síntomas llegaron en marzo, cuando el pico de la epidemia comenzó en febrero. Las fumigaciones no dieron abasto. Si en los próximos años aparece una nueva cepa del mosquito pasaríamos de la atención primaria, que ya de por sí es muy deficitaria, a la terapia intensiva», señala una persona del ámbito de la salud que prefiere el anonimato. «La única solución a mediano plazo es la urbanización», agrega.
Mientras avanzan las obras para la construcción de 32 edificios en la villa olímpica, los sábados al mediodía se reúne en Villa 20 la Mesa Activa por la Reurbanización: un colectivo de vecinos y organizaciones, sin banderas partidarias, que busca entablar diálogo con el gobierno. La Mesa plantea la necesidad de un censo participativo, tal como establece la ley 1.770 de urbanización, vigente desde 2005. «Desde el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) dijeron que van a construir edificios de varios pisos en el predio Papa Francisco. Nos gustaría saber cómo se va a urbanizar y para quién; no queremos que nos escondan de los turistas como pasó en el Mundial 78», afirma Lorena Quevedo, representante de la Mesa.
«Al principio dijeron que los departamentos de la villa olímpica iban a ser destinados a viviendas sociales cuando terminaran los Juegos. Después nos enteramos de que se van a vender con créditos para la primera vivienda a los que ningún vecino de la villa puede acceder», explica Marcos Chinchilla, vecino de Villa 20 y referente por la urbanización. Otro de los reclamos de la Mesa es la inclusión en un plan habitacional de los inquilinos: el numeroso sector social que protagonizó la toma del Parque Indoamericano en 2010 y del predio Papa Francisco en 2014.
En mayo de este año la Legislatura autorizó al jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, a contraer deuda por 160 millones de dólares para la construcción de la villa olímpica. A su vez, el Ejecutivo porteño envió a la Legislatura otro proyecto para financiarse con la venta de 36 hectáreas del Parque de la Ciudad que considera «innecesarias» para la comuna. «Quieren vender patrimonio público para pagar deuda. Y las supuestas viviendas de Villa 20 ni siquiera fueron presupuestadas para este año», concluye Marcos Chinchilla.

 

Nuevos métodos
El mosquito Aedes aegypti es el que trasmite la enfermedad del dengue y se reproduce  allí donde la gente vive hacinada, sin redes suficientes de agua potable, cloacas, ni recolección regular de basura: las villas del sur.
En la comuna 8, uno de cada tres habitantes vive en una villa o asentamiento. Sin embargo, la densidad demográfica es relativamente baja (80 habitantes por hectárea) debido a la cantidad de espacios verdes: el Autódromo Oscar y Juan Gálvez, el Parque Indoamericano, el Parque de la Ciudad y el Parque Roca, entre otros. «Como resultado de la existencia histórica de suelo disponible y barato, tanto las iniciativas privadas como públicas han decidido instalar usos que en otras zonas de la Ciudad no serían posibles tanto por sus dimensiones como por su impacto urbano», señala un informe de la Secretaría de Planeamiento del Ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad.
En diciembre de 2014, la Legislatura porteña aprobó la modificación de cuatro artículos del Código fiscal que permite al gobierno, a través del IVC y la Corporación Buenos Aires Sur, «agilizar el proceso de escrituración para más de 160.000 vecinos que vivan en villas, asentamientos o complejos habitacionales porteños». Detrás de la ley, Zambrano advierte una maniobra para que especuladores inmobiliarios empiecen a comprar terrenos con vistas a la revalorización de la comuna: «El Plan de erradicación de villas que implementaron los militares no funcionó, la gente resistió. Hoy se aplican otros métodos para la expulsión», amplía.
Otro de los pilares del Plan Maestro en la comuna 8 es el Polo Farmacéutico, pegado a Villa 20 Lugano. Si bien este proyecto forma parte de un paquete de leyes que data de 2005, ya está en funcionamiento el primero de 13 laboratorios y 11 plantas industriales destinados al predio ubicado frente al hospital Grierson. «El Polo no cumple con los requisitos de la ley de impacto ambiental ni con la Constitución», afirma Nicolás Tauber, abogado que representa a familias de la zona. La industria farmacéutica no solo es contaminante, sino también expoliadora de los recursos en la comuna. «No tenemos claro de dónde va a sacar el agua para su producción ni dónde la va a desechar», agrega el abogado.
Por la escrituración de 12 hectáreas destinadas al Polo, el Estado percibió 7 millones de dólares, el equivalente a 58 dólares por metro cuadrado; siendo que el valor promedio en la zona, según el sitio web Reporte Inmobiliario, oscila entre 900 y 1.300 dólares. El lobby para llegar a un acuerdo entre el gobierno y las empresas, nucleadas en la Cámara Empresaria de Laboratorios Farmacéuticos (Cooperala), estuvo a cargo del entonces ministro de Desarrollo Económico porteño, Francisco Cabrera, célebre por sus escapadas en avión privado a Punta del Este con la nieta de Mirtha Legrand.