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Luego de egresar de la Universidad Nacional de Córdoba, un grupo de traductoras, intérpretes y correctoras buscó un espacio que permitiera unir trabajo y militancia. Así nació una cooperativa de servicios lingüísticos única en el país.


Mujeres de letras. «Nos preocupan la calidad y el respeto», aseguran Farías y Basti.

Nuestro nombre nació jugando, nos gustaba la metáfora de “abrir la palabra”, después nos enteramos de que un abra es un paso entre dos montañas y eso nos convenció», cuentan Diana Basti y Renata Farías, asociadas de la cooperativa Abrapalabra. Nacida en Córdoba en 2016, es la primera entidad solidaria del país que brinda los servicios lingüísticos de traducción, corrección ortotipográfica, transcripción y subtitulado.
Todo comenzó en la facultad de Lenguas de la Universidad Nacional de Córdoba, donde las asociadas compartían estudio y militancia. Al egresar, se encontraron con un mercado laboral «cooptado por agencias que centralizan y tercerizan los trabajos. Plataformas de precarización laboral con relación de monotributistas». Farías explica cómo plantean la mecánica de trabajo las agencias en el mercado del traductorado: «La competencia por tomar un pedido es infernal; es estar las 24 horas online por si aparece algo; los plazos son siempre para ayer, lo que nos obliga a una especie de rally de la palabra». Tratar de eludir esa lógica a través de un espacio democrático, horizontal, sin dueños y estrechamente vinculado con los movimientos sociales fueron algunos de los objetivos que unieron al grupo. «Como ya nos había reunido la militancia teníamos en claro qué tipo de organización queríamos», dice Basti, presidenta de Abrapalabra. Así, desde antes de haber formalizado la cooperativa, las profesionales integrantes de Abrapalabra tenían en claro a quiénes ofrecerían sus servicios. Esto las llevó a desempeñarse en traducción e interpretación en encuentros del colectivo de Vía Campesina; en el VI Encuentro Internacional de la Economía de los Trabajadores; y WIEGO-Mujeres en Empleo Informal Globalizando y Organizando, entre otras. También fueron colaboradoras –en la traducción al guaraní y quichua– de la cartilla efectuada para la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.  
«Era un gran desafío, tras haber  pasado por tantas actividades excelentes de trabajo militante, organizarnos de manera más empresarial. El ensayo y error nos está llevando a consolidarnos y crecer muchísimo», asegura Basti.

Tejer redes
Dadas las características de su actividad, las asociadas pueden realizar las tareas sin compartir un mismo espacio. De hecho, tres de ellas residen en Córdoba, una en Portugal, dos en la Ciudad de Buenos Aires y una en Río Grande. «La tecnología nos permite prestar servicios vía Skype y nos organizamos centralizando los requerimientos en un e-mail de la cooperativa y desde allí distribuimos según la pertinencia», cuentan las entrevistadas. Incorporarse al mercado laboral desde otra lógica implica otra forma de trabajar. «Estamos siempre preocupadas por la calidad y el respeto, por eso nosotras habilitamos el diálogo, algo que cuando se contrata una agencia no ocurre. Esto es muy apreciado sobre todo cuando prestamos servicios académicos», dicen las asociadas y aseguran que están haciendo un camino pionero en este rubro. «No hay antecedentes, y vamos intentando caminos nuevos, como el de generar dentro de la cooperativa nuestra moneda, el abra. Ponderamos nuestros servicios en abras y, a fin de mes, distribuimos proporcionalmente, asegurándonos un mínimo salario, teniendo muy presente la distribución justa. Estamos muy cerca de convertir a esta cooperativa como la fuente de ingreso exclusiva de cada asociada».
En el último año, destacan, tuvieron experiencias interesantes de trabajo intercooperativo, otro aspecto fundamental para consolidar el proyecto. «La cooperativa La Tinta obtuvo el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo para producir contenidos web, concretamente en la serie sobre referentes feministas Humus, y nos contrataron para hacer todos los subtitulados y traducciones», cuentan. También acaban de recibir un premio de la filial Córdoba Centro del Banco Credicoop en reconocimiento de su trabajo. Para 2020, en tanto, tienen programadas acciones en conjunto con la Secretaría de Géneros del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos.

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