El país de las pastillas

Desde hace unos años, la Argentina tiene un triste récord que la ubica como principal consumidor de psicofármacos por habitante del mundo. Con más de 8 millones de recetas anuales, en la última década la venta creció un 132%, según indican entidades que nuclean a farmacéuticos y bioquímicos. Si bien en sus orígenes, a mediados del siglo pasado, estas drogas eran indicadas para trastornos como la epilepsia, en la actualidad su uso se extendió de manera indiscriminada y socialmente aceptada. Como un síntoma más de esta época que exacerba las ansiedades, las personas buscan mitigar las angustias, las tristezas y los malestares con una dosis de algún psicotrópico. Carlos Damín, jefe de Toxicología del Hospital Fernández, asegura que estos medicamentos siempre deben ser prescriptos por un profesional. «Es frecuente que entre amigos o familiares se aconseje la toma de un cuarto de alguna de estas pastillas», explica.