El reto de la hora

En el marco del tercer encuentro, organizado por el Centro Cultural de la Cooperación y Flacso, intelectuales, académicos, exfuncionarios e integrantes de movimientos sociales y culturales debatieron sobre la crisis actual del neoliberalismo tardío.


Bienvenida. Junio, García Delgado y Quevedo destacaron el vínculo entre las dos instituciones. (Kala Moreno Parra9

En 2019 habrá una ardua tarea legislativa, y también en las calles, para tratar que los cambios que pretende el gobierno macrista, que amenazan conquistas fundamentales, avancen lo menos posible», sostuvo Carlos Heller en el cierre del III Congreso Nacional «Estado y Políticas Públicas», en el auditorio de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Organizado por el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (CCC) y Flacso Argentina, en esta edición el encuentro se desarrolló en las sedes de las dos instituciones y contó con más de 1.000 inscriptos que durante dos jornadas debatieron sobre la temática «Neoliberalismo tardío en crisis. Resistencias y propuestas».
En el panel de cierre –sobre coyuntura política, económica y social, del que participaron el secretario general de la CTA de los Trabajadores y diputado, Hugo Yasky, y el legislador nacional Daniel Arroyo, coordinados por Arturo Trinelli– Heller presentó los puntos renovados de la «propuesta cooperativa» de cara al futuro, y en ese marco, destacó la necesidad de una reforma constitucional, una discusión en torno a la propiedad de los servicios públicos y un impulso a una nueva ley de servicios financieros. Por su parte, Yasky alertó que ante las políticas reaccionarias en el país y en la región «el único límite es la respuesta de los sectores populares y la construcción de una alternativa para 2019». «Las organizaciones políticas y sociales tenemos un papel indelegable –afirmó el diputado–, que es defender en la calle las conquistas sociales. Los movimientos sindicales, sociales y de derechos humanos tienen una dimensión enorme que no existe en otros países. Eso es clave para poner un límite». A su turno, Arroyo sostuvo que hoy en el país existe «una ruptura del contrato social en donde una parte de la sociedad dejó de creer en el gobierno pero, a su vez, no cree en la política. Es un vacío que, sin embargo, debe volverse a llenar de política con seriedad y propuestas».

Compromiso
La tercera edición del Congreso, a diferencia de las dos anteriores, incluyó, además de la habitual diversidad de enfoques para indagar, discutir y analizar las características de la gestión de Cambiemos en el contexto local, regional e internacional, nuevas temáticas y nuevas preocupaciones vinculadas estrechamente con las organizaciones de la sociedad y sus actores políticos y sociales. «Lo que nos corresponde a nosotros desde el mundo de la cultura, de la academia, es escuchar esas nuevas demandas, esas nuevas voces y sumar a quienes están trabajando, investigando, aportando en ese territorio», señaló el director de Flacso Argentina, Luis Alberto Quevedo. Tal es así que los 40 paneles incluyeron temáticas variadas, que abarcaron desde el G20 en Argentina; Trabajo y política social; Mujeres y economía popular; Sindicalismo y Feminismo; Derecho a la Ciudad; Políticas en salud, drogas y medicamentos; Prácticas de resistencia; Medios de Comunicación, poder judicial y lawfare; y Reivindicaciones, derechos y luchas territoriales indígenas en la Argentina contemporánea, entre otros. Además de académicos y especialistas en ciencias sociales, participaron representantes de distintas organizaciones sociales y territoriales, periodistas, jueces y exfuncionarios nacionales y provinciales.
«Los debates teóricos que aquí daremos serán un aporte para desentrañar las razones que están generando este mundo en retroceso», sostuvo el director del CCC, Juan Carlos Junio, en la apertura del Congreso en la sala González Tuñón del Centro Cultural, acompañado por su par de Flacso Argentina, Luis Alberto Quevedo, y el director del área Estado y Políticas Públicas de Flacso, Daniel García Delgado. «Por esto creo –continuó Junio– que el rol de la cultura, de los intelectuales, tiene que estar ligado a profundizar los debates teóricos que ayuden a iluminar al conjunto de la sociedad, pero además tienen que tener, hoy más que nunca, un compromiso político, una vinculación con la lucha política. Uno de los grandes retos de la cultura y de la intelectualidad es articularse con el campo popular para enfrentar al fascismo a modo brasileño o a la derecha conservadora a modo argentino que va a crecer en sus rasgos autoritarios, coercitivos y represivos. Por lo tanto, tenemos que asumir el reto de la hora».


Cierre. Trinelli, Heller, Yasky y Arroyo en el auditorio de Flacso Argentina. (Jorge Aloy)

A su turno, Quevedo destacó el vínculo entre las dos instituciones, unidas por una misma perspectiva sobre la región y sobre el país, no solamente respecto a la importancia que tiene el pensamiento crítico en Latinoamérica, sino también en continuar abriendo espacios de debate, de diálogo, de pensamiento. «América Latina vive un ciclo nuevo –sostuvo el director de Flacso–, un ciclo que nos tiene que llamar a la reflexión, pero también al compromiso político y por eso Flacso y el CCC tienen la voluntad de dejar una palabra y un pensamiento que estén ligados a la acción y que tiene en América Latina una demanda obligatoria de volver a pensar el Estado, las políticas públicas, la economía,  el posicionamiento geopolítico de la región, en un contexto donde sin duda la elección en Brasil ha sido lo más impactante de los últimos años». Y para cerrar, señaló: «La temática del Estado y las políticas públicas se reedita como un interrogante en esta etapa con nuevos parámetros. No estamos exactamente repitiendo en América Latina un ciclo ya conocido, sino que estamos en uno diferente, y por eso creo que lo que pensemos de aquí en más también tiene que ser diferente. Tenemos que ser capaces de elaborar un pensamiento y de aportar a la construcción de consensos y de formas de pensar el Estado y las políticas públicas desde otro lugar».
Por su parte, García Delgado resaltó que participar de este tercer encuentro  «es también una respuesta a la batalla cultural que plantea el neoliberalismo, en particular desde su crítica –a través de la posverdad y la pospolítica– al pensamiento crítico y a la política». Y agregó: «Entramos en esta batalla para demostrar que no hay un único camino que proviene del sector privado, concentrado,  trasnacional y financiero y que busca legitimar la baja del consumo, el desempleo, el aumento de la pobreza y erosionar el Estado de derecho como así también promover el individualismo y deslegitimar la protesta social asociándola a la violencia. Por eso queremos dar esta batalla cultural. Porque este gobierno cuestiona a la academia, a la universidad pública, al pensamiento crítico, al debate y al intercambio de ideas. Me asocio al pensamiento de Junio: los intelectuales, los académicos, los investigadores tenemos, a veces, que dar un paso más y asociarnos a la política y a la discusión, con diagnósticos abiertos que busquen la superación del neoliberalismo».