Espacio común

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EIAs Coop es una entidad solidaria que busca potenciar el trabajo de profesionales de diversas ramas como la ingeniería, la agronomía y el derecho. Nacida en 2007, hoy cuenta con casi 50 asociados.

 

Mancomunados. Michelini, Vesiroglos y Gil resaltan el valor de la cooperación como herramienta para el crecimiento conjunto. (Sebastián Casali)

Se conocían por haber participado en distintos espacios políticos, como agrupaciones estudiantiles, organizaciones sin fines de lucro y entidades vinculadas con la economía social. El fin de la década de 1990 los encontró desocupados o encarando alguna actividad autónoma, remando en la marea de la crisis neoliberal. Ante este complejo panorama, profesionales de diversas ramas (ingeniería, agronomía, farmacia, abogacía, entre otras) eligieron la cooperación para organizarse. Así se gestó Estudios Integrales Asociados (EIAs Coop), cooperativa platense de provisión de servicios, nacida oficialmente en el año 2007. La historia y la actualidad de la entidad grafican cómo, a través de la ayuda mutua y la gestión democrática y participativa, es posible posicionarse en el mercado: luego de 6 años de trabajo, una veintena de empresas reciben sus servicios y asesoramiento permanente en ingeniería, aspectos legales, seguridad e higiene y medio ambiente. Desde sus inicios, han tenido un crecimiento sostenido que se proyecta no sólo en la ciudad de La Plata sino en toda la provincia de Buenos Aires.
Ricardo Gil, reconocido dirigente cooperativo de la provincia y uno de los fundadores de EIAs Coop, cuenta que algunos de los integrantes del estudio trabajaban en el asesoramiento a empresas y necesitaban el complemento de otras especialidades para su trabajo. De manera informal, estaban realizando una labor en equipo y los clientes de unos pasaban a ser potenciales clientes de otros. Este fue el marco para el nacimiento de la entidad solidaria, con la idea de fidelizar estos vínculos ofreciendo una solución completa y, en ese entonces, innovadora. «La cooperativa fue también el modo de resolver una necesidad que solos no podíamos enfrentar, de construir un espacio en común, compartir recursos (la suma de los equipos de medición, por ejemplo), además de aunar capacidades y costear el mantenimiento general», comenta. Los competidores en la actividad que realiza EIAs Coop son, en su mayoría, consultoras del ámbito privado. El valor agregado que ofrece la cooperativa es el asesoramiento profesional conjunto, con personas especializadas en cada uno de los aspectos desde donde se puede abordar la problemática de cada cliente. Además, aquellas empresas que reciben el servicio de manera continua pasan a ser también sus asociadas. El «boca a boca»  –es decir, la recomendación de sus asociados a otros potenciales clientes– es, según los integrantes, la mejor publicidad. Al cierre del último ejercicio administrativo, integran la entidad 49 socios. Muchos de ellos trabajan tiempo completo para el proyecto, haciendo de él su principal medio de sustento, y otros asociados tienen una participación de medio tiempo,  relacionada con actividades institucionales de interés común y colectivo que se encuentran dentro del objeto social. En este sentido, EIAs Coop contempla, además de la provisión del servicio a empresas, acciones puntuales en el interior de la cooperativa, y apunta a desarrollar proyectos en beneficio de sus asociados vinculados, por ejemplo, con compras colectivas para sus actividades diarias, o la generación de un registro de documentación y bibliografía que actúe como biblioteca compartida con material que refuerza el trabajo interdisciplinario.
Alberto Michelini, socio fundador y tesorero de la entidad, comenta que los trabajos involucran, generalmente, a todo el equipo de la cooperativa. «El excedente se reparte en proporción a quiénes fueron los que generaron el contacto y un porcentaje de lo que se factura queda en un fondo que la cooperativa administra democráticamente y que destina, por ejemplo, a la compra de bienes de uso», añade. Por su parte, Gil aclara que la política es sumar asociados y no empleados, y que aspiran a que se involucren en el proyecto asociativo jóvenes profesionales, como una forma de sostener el espacio en el tiempo. Así, Constanza Vesiroglos, asociada de 24 años y estudiante de Ciencias Económicas, próxima a recibirse, es la encargada de la gestión administrativa de la cooperativa. A pesar de que Ingeniería y Seguridad e Higiene son carreras que continúan teniendo una alta tasa de profesionales masculinos, hay 6 mujeres asociadas a EIAs Coop y 3 de ellas participan en el consejo de administración. Se trata de una abogada, una contadora y una veterinaria y bacterióloga.
La entidad está asociada al Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, lo cual fortalece sus vínculos con otras organizaciones de la economía social y solidaria. De hecho, el estudio ha trabajado para otras cooperativas, aunque, según Ricardo Gil, la integración es un aspecto en el que el movimiento cooperativo tiene aún mucho por hacer.

—Luciana Burgos