Espíritu innovador

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Con un fuerte trabajo en la preservación del medio ambiente, la cooperativa eléctrica de Coronel Baigorria promueve el uso de fuentes de energía alternativas a través de sus múltiples servicios.

 

Reutilización ecológica. En la localidad cordobesa, gracias al trabajo asociativo, los residuos orgánicos se convierten en biogás.

Nuestro mayor desafío es ser pioneros: apostamos a desarrollarnos mediante el uso de energías alternativas como la eólica, la solar y los biodigestores», enfatiza Carlos José, gerente de la cooperativa eléctrica Coronel Baigorria, ubicada en la localidad cordobesa del mismo nombre. «Estamos haciendo mucho hincapié en poner en práctica el lema pronunciado el año pasado a raíz del Año Internacional de las Cooperativas, donde se instaba a las empresas cooperativas a fomentar la construcción de un mundo mejor, apelando a tres objetivos: crear mayor conciencia, promover el crecimiento y establecer políticas adecuadas», añade el dirigente.
Coronel Baigorria tiene 1.500 habitantes, está en el noreste del departamento de Río Cuarto y a 170 kilómetros de la ciudad de Córdoba. La cooperativa atiende a 981 socios, a los que suministra energía eléctrica (urbana y rural), agua, gas, teléfono, Internet y servicios sociales, como banco de sangre, banco ortopédico y servicios fúnebres. La entidad también brinda apoyo educacional mediante becas para residencias en la Universidad Nacional de Río Cuarto, tiene un centro recreativo y servicio de viviendas.
En el predio de la cooperativa funcionan además dos biodigestores para el tratamiento de residuos orgánicos, dos gasómetros, cuatro colectores solares, galpón de acopio de residuos inorgánicos y planta de separación de materiales. «Aquí llega la basura producida en el pueblo
ya separada en origen, con lo cual erradicamos un basural a cielo abierto que ocupaba dos hectáreas y traía innumerables problemas a la comunidad, principalmente focos de incendio y contaminación», dice José, quien a la vez es presidente de la comisión de asociados del Banco Credicoop de Alcira Gigena, localidad vecina a Coronel Baigorria. El material orgánico se deposita en contenedores para generar un proceso de fermentación, produciendo gases con alto contenido de metano, o biogás, que se utiliza como energía para alimentar el alumbrado público. Los desechos orgánicos se convierten en fertilizantes.
«A los materiales inorgánicos los compactamos y enviamos a Córdoba capital, para que sean introducidos en una cadena de reciclaje donde actúen nuevamente como materia prima», explica el dirigente. Desde la cooperativa se impulsan otras medidas que promueven el cuidado ambiental y la generación de las energías conocidas como «limpias». En este sentido, creó un parque eólico para el cual se instaló un generador de pequeña escala, que inyecta a la línea eléctrica entre 4 a 6 KWH. Hoy funcionan tres estaciones de medición para constatar la factibilidad del proyecto y los estudios concretados en casi dos años arrojaron buenos resultados.

 

Utopía realizada
«Esta planta de tratamiento fue una utopía realizada», explica el intendente de Coronel Baigorria, Néstor Giácomi, también presente en la entrevista junto con Luis Álvarez, gerente del Banco Credicoop de Alcira Gigena. La municipalidad se alió con la cooperativa de Baigorria para lograr, después de varios estudios técnicos de factibilidad positivos, que el proyecto sea aprobado por el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología de la Nación (COFECYT), con lo cual se le otorgaron fondos no reintegrables para la puesta en desarrollo.  El proyecto comenzó en 2009 y fue necesario contar también con la ayuda de toda la comunidad. Los alumnos de la escuela Bernardino Rivadavia y el Secundario IPEM 91 Rita Argüello se encargaron de difundir a la población la necesidad de que en cada hogar la basura sea separada para que después la recolección sea diferenciada. «Logramos involucrar al 70% de los vecinos y sumaremos más, al poder mostrar logros muy importantes a nivel ambiental, como la solución al problema del basural», explica el mandatario. La experiencia fue reconocida como exitosa en las jornadas de la Federación Argentina de Municipios.

Referentes. Álvarez, Giacomi, Olivo y José, durante la entrevista con Acción.

Cerca del predio donde funcionan los biodigestores hay un loteo donde cuadrillas de obreros están abocados a la construcción de ocho casas que fueron generadas por el plan de fomento de viviendas de la cooperativa. Al respecto, el presidente de la entidad, Sergio Olivo, explica: «Las viviendas familiares se financian en 180 cuotas ajustadas al índice del incremento salarial que tengan los empleados públicos de Córdoba, principales adjudicados. Proyectamos 86 viviendas tipo (de 50 metros  cuadrados), a entregar en 8 años». También se proyecta avanzar en la instalación del servicio Triple Play: la utilización de un mismo cable para transportar al usuario teléfono, Internet y televisión. La reestructuración del alumbrado público y la reconversión de la línea para optimizar la distribución de energía eléctrica entre la localidad de Alcira Gigena y Baigorria son otros anhelos de envergadura técnica y económica que contribuirán, desde el modelo cooperativo, a una tecnificación adecuada acorde con los tiempos venideros.

—Texto y fotos: Bibiana Fulchieri