Estados Unidos, entre disputas y apuestas

El sábado 7 de noviembre los grandes medios de comunicación de Estados Unidos titulaban que Joe Biden había sido electo presidente. Lo extraño es que no había ningún comunicado oficial, ya que la fuente de la noticia eran esos mismos medios, mientras Donald Trump afirmaba que la elección no estaba terminada. En la gran «democracia» del norte no existe un ente oficial que centralice los datos que se van recopilando de cada Estado y son los medios los que informan cuántos electores se van sumando para llegar al «número mágico» de 270, la base para que en el Colegio Electoral se elija al presidente. Cuando todo se desarrolla con normalidad no hay problemas. Pero puede fallar cuando hay una elección reñida y cada medio decide contar los electores según su criterio.
Así, el sábado 7, The New York Times decía que Biden tenía apenas 253 electores porque no sumaba los de Arizona (11). La cadena Fox, afín a Trump, sí los incluía y contabilizaba 264. Sin embargo, el sitio Breitbart, de extrema derecha y en sintonía con el mandatario, computaba 224 porque no contaba todos los estados que Trump quería judicializar, por lo que no se podía decretar un ganador. Luego The New York Times sumó Pennsylvania (20) y Nevada (6) para declarar como ganador a Biden con 279 electores, Fox informaba que el demócrata acreditaba 290 incluyendo Arizona; y Breitbart los acusaba de imponer un resultado. Increíble pero cierto. Joe Biden se declaró vencedor y el mundo replicó la noticia en base a datos ni siquiera coincidentes de las principales cadenas de noticias y rechazados por quien gobierna, que seguía denunciando fraude en varios Estados.
En 2000 la disputa por los electores de Florida se alargó durante semanas hasta que la Corte Suprema se los dio al partido republicano y George Bush fue declarado presidente. Es la apuesta de Trump.