Estados Unidos y una doctrina conocida

El 2 de diciembre de 2019 el secretario de Estado Mike Pompeo brindó una conferencia en una universidad del estado de Kentucky y se refirió largamente a la relación de los Estados Unidos con América Latina dejando bien claro que para la Casa Blanca la región sigue siendo su «patio trasero», expresión que Pompeo utilizó.En realidad, no es novedosa su postura y está en sintonía con las afirmaciones de varios funcionarios del presidente Donald Trump respecto de la recuperación de la llamada «doctrina Monroe» que rezaba «América para los americanos». En este sentido no debe sorprender que Pompeo abiertamente haya festejado la caída de Evo Morales en Bolivia y expresado su apoyo a los gobiernos de Colombia, Ecuador y Chile frente a las importantes protestas contra las políticas neoliberales. El objetivo: sostener administraciones que están en sintonía con la política exterior de la Casa Blanca, cuya principal meta es derrocar a los gobiernos de Cuba y Venezuela. En la conferencia, Pompeo no se privó de comparar a Maduro con el destino de Nicolae Ceaucescu, quien meses después de afirmar que el capitalismo no llegaría a Rumania terminó colgado de una soga. «A Maduro también le espera un final, solo que no sabemos cuándo será ese día». Textual. Pero a Pompeo no le preocupan solamente las cuestiones políticas. En cada viaje por América Latina señala el peligro que significa la presencia de Rusia y China, y en los festejos por los 70 años de la creación de la OTAN –que nació para combatir a la Unión Soviética– la justificación central enunciada para mantener la alianza militar comandada por Estados Unidos es el peligro que representan hoy Rusia y China en diferentes zonas del planeta, y en particular el desarrollo tecnológico chino. Y eso vale también para su «patio trasero».