Fiel a sus orígenes

La filial Coral del Banco Credicoop reinauguró sus instalaciones con un acto en el que se recordó la historia de una entidad comprometida desde siempre con el estímulo a las actividades productivas y el desarrollo de los emprendimientos barriales.

Corte de cintas. La nueva infraestructura beneficiará al personal y a los asociados. (Julieta Pisano)

Las mejoras de la infraestructura, la ampliación de los servicios y la estructura tecnológica con la que contamos garantizan una atención de calidad acorde a las necesidades de nuestros asociados», dijo la gerente de la filial Rosario Coral del Banco Credicoop, María Cecilia Chiaramoni, en el acto de apertura de las nuevas instalaciones edilicias de la entidad, al que asistieron dirigentes cooperativos, asociados, empleados, comerciantes y vecinos.
La filial Coral tiene una larga tradición de estímulo a las actividades productivas, al desarrollo del comercio barrial y a los emprendimientos asociativos de la zona centro de Rosario. Sus orígenes pueden rastrearse en la caja de crédito de la Cooperativa Rosarina de Almaceneros (Coral), entidad fundada en 1959 debido a la ausencia de apoyo crediticio a comerciantes de ese rubro. Con el paso de los años, esa caja se transformó en la filial del Banco cooperativo, que tomó su nombre.
En su discurso, Marcelo De Lorenzi, protesorero segundo del Banco Credicoop, puso de relieve que, tal como sucedía entonces, los depósitos captados por la filial, al igual que los de las otras 266 filiales del Banco distribuidas a lo largo y ancho del país, se reinvierten en sus lugares de origen a través de préstamos personales y múltiples líneas de crédito que buscan estimular el trabajo y la producción. «Nuestra entidad siempre estuvo comprometida con la realidad y con el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, las cuales generan el 70% de los empleos de la economía nacional y son fundamentales para disminuir el desempleo, el subempleo y la precariedad laboral que amenazan nuevamente a la sociedad argentina», puntualizó el dirigente. «Nuestro banco –añadió– es un centro de servicios sociales y no de lucro. Un banco cooperativo preocupado por los vínculos personales y colectivos ligados a las ciudades y pueblos en los cuales marcamos presencia. Y Rosario y esta filial son un claro ejemplo de la coherencia que hemos demostrado entre discurso y acción».
La gerenta de la filial, en tanto, destacó el apoyo de los empleados y asociados para poder concretar las tareas de remodelación edilicia y reiteró la necesidad de «seguir apostando por la participación y el vínculo directo y personalizado con la sociedad».

Cálida despedida
Durante el acto de reinauguración de la filial, también se homenajeó a Mabel Hospital, quien se jubiló luego de una larga y fecunda trayectoria como empleada de la entidad. Hospital se inició en la actividad cooperativa en la Caja de Crédito de Villa Mugueta, localidad cercana a la ciudad de Rosario, y trabajó en el banco Argencoop, luego integrado a la estructura nacional del Banco Credicoop. Además del reconocimiento de sus compañeros de trabajo, Carmen Santamaría y Estela Gianinetti, asociadas de la filial Coral, le dedicaron cálidas palabras de despedida.
Antes del corte de cintas, Samuel Elin, presidente de la comisión de asociados, dejó en claro que los logros exhibidos «no son fruto de la casualidad, sino que exponen el resultado de una gestión colectiva, democrática y eficiente». Valoración que hizo extensiva a los demás integrantes de la comisión, con quienes comparte las tareas de asesoramiento y contacto con otras instituciones y el desafío de extender y optimizar los servicios cooperativos.