Fortalecer vínculos

En un escenario complejo para cooperativas y pequeños productores, referentes de dichos sectores debatieron durante dos días en el CCC Floreal Gorini. El rol de la Universidad y la soberanía alimentaria, dos de los ejes destacados.


Apertura. Shikiya, Form, Della Casa y Tito en el panel de inicio de la actividad, que, durante dos jornadas, abordó diversas problemáticas. (Horacio Paone)

 

Productores y dirigentes del ámbito de la economía social se reunieron para intercambiar experiencias y fortalecer estrategias en un encuentro llevado a cabo en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. «Consolidando otra economía» fue el lema de la convocatoria, inaugurada con un panel del que participó el presidente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Edgardo Form; Gustavo Tito, director de la Estación Experimental Agropcuaria AMBA del INTA; Humberto Martín Shikiya, director del Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio, y Vanesa Della Casa, de la cooperativa Caracoles y Hormigas.
Form aseguró que «la existencia de cooperativas eficientes, con un importante desarrollo territorial en prácticamente todas las ramas de la actividad económica, demuestran que no solo es necesario crear otra economía con un sentido solidario, sino que además es posible hacerlo». Y advirtió: «A veces hay una concepción romántica de lo que es la economía solidaria. Hay un montón de experiencias que no pueden continuar en el tiempo porque nacen con una fuerte dosis de voluntarismo pero no son viables y sustentables en el tiempo. Tenemos el desafío de que nuestras expresiones de la economía se visibilicen y sobre todo lograr empresas asociativas eficientes, que cumplan con el objeto para el cual fueron creadas».


Ronda de ideas. Además de los paneles, los asistentes pudieron participar de talleres. (Horacio Paone)

 

Tito, por su parte, señaló: «Desde el INTA venimos haciendo una construcción desde la práctica donde nos encontramos, además de con los productores, con intermediarios necesarios,  que ayudan. En ese camino nos dimos cuenta de que el intermediario es parte del desarrollo de la economía social y es parte de ir tejiendo un entramado social que fue roto, lamentablemente. Y que muchas veces también fue usurpado».

 

Campaña en marcha
En el marco de las jornadas se presentó la campaña «Ponele un 10 a la Economía Social y Solidaria», cuyo objetivo es concientizar a la ciudadanía en torno a los valores y potencialidades del sector para el desarrollo local y fomentar la producción académica sobre el tema. Mercados solidarios, consumo responsable, software libre, comunicación popular, trabajo (cooperativo) y equidad de género son algunos de los ejes. «Fomentamos que la universidad baje del pedestal académico y se ponga a la par del sector», señaló Ornella Lucarini, integrante del equipo técnico del Programa de Educación en Cooperativismo y Economía Social de la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación. José Luis Coraggio, de la Universidad General San Martín, apuntó: «La economía social y solidaria abarca una enorme cantidad de formas que han surgido y, me animo a decir, que van a surgir muchas más, porque la necesidad de empleo va a incrementarse en la economía popular ya que es posible que el empleo formal empeore. Es cierto que un sector importante de la sociedad estigmatiza a la economía social, se piensa que es una economía para pobres. Hay que trabajar para erradicar esto». Rodolfo Pastore, director del Observatorio del Sur de la Economía Social y Solidaria de la Universidad Nacional de Quilmes, aseguró: «Las universidades tenemos mucho para aportar, en la medida que construyamos en el diálogo de saberes, de la escucha recíproca, de la construcción de tecnologías apropiadas para el fortalecimiento tecnológico y económico». Andrés Ruggeri, del Programa Facultad Abierta de la Universidad de Buenos Aires, sintetizó: «No solo hay un contexto de una política económica que está destruyendo el mercado interno, lo que afecta el trabajo, sino que hay políticas específicas bastante agresivas. Nosotros venimos trabajando hace años el tema de las empresas recuperadas, la situación es hoy más que compleja que nunca. Es por eso que hay que hacer un fuerte esfuerzo de integración». A su turno, Alberto Gandulfo (integrante de la Fundación Banco Credicoop), dijo: «En 2001 estábamos mal y no teníamos nada construido. Ahora estamos acá, en plena avenida Corrientes, presentando una campaña y con una red de universidades. Podemos recrearnos, más allá del momento difícil por el que estamos atravesando». También participaron del lanzamiento Marcos Pearson, de la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires; Santiago Errecalde y Emanuel De Fino (UNQ), César Basañes (gerente de COOPERAR); Leonardo Monk (presidente de la cooperativa Gcoop); Julio Clavijo, de la Federación de Asociaciones de Microcrédito y Economía Social; y Patricia Arpe, del departamento de Proyectos del IMFC.

 

La otra comida
En el tramo final del encuentro tuvo lugar un panel sobre soberanía alimentaria y economía social, donde se dieron a conocer estrategias de pequeños productores ante el conflicto por la tierra en la producción periurbana. Luego de una introducción a cargo de Carlos Carballo, de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Facultad de Agronomía de la UBA, habló Remo Venica, de la granja Naturaleza Viva, emblemático emprendimiento del norte de Santa Fe. «En Naturaleza Viva hace 29 años generamos un modelo de producción basado en la agroecología, la producción orgánica y después a la bioecología. En este periodo hemos logrado pasar de ser un productor a tomar la cadena total. Actualmente estamos superando las 200 toneladas de alimentos distribuidos en un año. Llegamos a 20.000 familias de la Argentina con nuestros productos».

 


Alimentos bajo la lupa. Asain, Gorban, Carballo y Vernica, en la sala Solidaridad. (Jorge Aloy)

 

Por su parte, el economista Andrés Asiain dijo: «La economía mundial funciona con ciclo de especulación y crisis. Y lo que está detrás de todo eso es una contradicción entre la globalización de capitales y los pueblos encerrados en los casilleros nacionales, lo que genera que mientras aumenta la productividad se excluye socialmente».
Miryam Gorban, integrante de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Facultad de Medicina (UBA), concluyó: «De los 7.000 millones de habitantes que somos en el mundo, tenemos 800 millones con hambre y 2.000 millones con sobrepeso y obesidad, otro tanto de gente mal nutrida. Sucede que el 6% de la población se apodera del 52% de todo lo que produce la humanidad. Esta desigualdad es lo que caracteriza al planeta. Solo el Estado puede garantizar el acceso, la disponibilidad, la sustentabilidad y la adecuación de la alimentación. Cada vez le pagamos menos al productor y cada vez pagamos más en la góndola. Los supermercados concentran el 86% de la comercialización de los alimentos. Para ellos van todas las políticas de mayor rentabilidad».
El cierre se realizó con la lectura de un documento final a cargo de Montserrat Miño (cooperativa Colectivo Solidario) y Valeria Mutuberría Lazarini (coordinadora del Departamento de Cooperativismo del CCC).