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Gato por liebre

El cambio tributario que alienta el gobierno nacional desfinanciaría actividades culturales y a medios periodísticos pequeños, cooperativos y sin fines de lucro, reforzando el discurso hegemónico. Rechazos de especialistas y asociaciones del sector.


Regresividad. Es una decisión redistributiva que perjudicará mayoritariamente a pymes. (Luciana Mignoli)

La batalla política y parlamentaria está planteada para 2018, aunque ya se busca rodear a la iniciativa de un clima favorable en la opinión pública. El gobierno impulsa en realidad un nuevo paso regresivo, esta vez en materia de impuestos, con presuntas vestiduras de alivio fiscal para el conjunto de contribuyentes. Se deja trascender el objetivo de reducir la alícuota del IVA, del 21% actual al 19%, mientras como contracara se propone cubrir el bache de ingresos mediante la eliminación de todas las exenciones a actividades o regímenes de tasa reducida. Como si en ningún caso estuvieran justificadas.
¿Puede ser este el criterio cuando se impactarán servicios de educación y salud, al igual que a los medios de comunicación?, se preguntan los analistas. Se trata, por lo pronto, de una decisión redistributiva que se traducirá en un claro perjuicio en áreas diversas en las que hoy se desarrollan gran cantidad de pymes.
El contenido de la reforma tributaria proyectada comenzó a preocupar a partir de que el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, reveló al diario La Nación que había contratado como asesora a la ultraliberal Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL). La entidad –tradicional vocera de oligopolios locales y extranjeros– realizó su propio diagnóstico en agosto de 2015, donde alentó modificaciones para terminar con tasas diferenciales «para atender objetivos de equidad». Lo cual llevaría, entre otras cosas, a derogar las leyes 26.982 y 27.273, que redujeron la alícuota de IVA a diarios, revistas y publicaciones periódicas digitales y de información en línea.
FIEL también sugiere eliminar impuestos «de bajo potencial recaudatorio, o que tienen asignación específica», como el de 4% a la telefonía celular; el de 10% a las entradas de cines y videogramas grabados; y el que se aplica a los servicios de comunicación audiovisual. Suprimir los sistemas históricos de fondeo y redistribución de recursos para la radio, la televisión y el cine «desfinanciarían totalmente a las actividades y a los organismos reguladores», advierte Diego Rossi, docente de la UBA y de la Universidad Nacional de Avellaneda. Directos perjudicados serían el Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales (Incaa); Radio y Televisión Pública; los Institutos Nacionales del Teatro y de la Música; la Defensoría del Público; y el Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicación Audiovisual (Fomeca), especialmente comunitarios.

Ataque
La propuesta de rebaja del IVA surge en el marco de un bienio altamente inflacionario (41% el año pasado, 25% estimado para este), como supuesta compensación ante la fuerte caída de los ingresos y gigantescas transferencias a formadores de precios. Dicho «beneficio» a los consumidores se sustentaría en un ataque a actividades culturales y comunicacionales, y será funcional al refuerzo del discurso hegemónico.
Entre otros rechazos, Diarios y Periódicos Regionales Argentinos (Dypra) recordó que los editores gráficos bregaron durante años por la eliminación del impuesto, como ocurre en la mayoría de los países, «a los fines de favorecer el derecho ciudadano a la información y el control ciudadano de la actividad de gobierno». Si bien ese objetivo no se logró, en 2014 se estableció un marco diferente, la ley 26.982, con alícuotas diferenciadas de acuerdo con la facturación de cada firma, que favorece especialmente a las empresas de menor envergadura. La norma fue luego modificada para alcanzar a los medios digitales. Sin embargo, de avanzar en el rumbo propuesto por FIEL, advierte Dypra, «se empujaría al abismo a muchos medios gráficos, medianos, pequeños, cooperativos y sin fines de lucro (con amplia participación en provincias y pequeñas localidades) que quedarían al borde de la desaparición».