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Hilar fino

El ingreso irrestricto de productos importados genera una competencia desleal para las pymes del sector, que además son perjudicadas por el ajuste de tarifas, la devaluación del peso, el desplome de la demanda y el encarecimiento del crédito.


Producción nacional. Abastece al 50% del mercado doméstico y genera 450.000 empleos. (Jorge Aloy)

 

Junto con el bolsillo de la gente, los primeros en sentir el ajuste económico que implementó el gobierno de Mauricio Macri fueron las pequeñas y medianas empresas. En ese universo, uno de los rubros más perjudicados es el textil. Según cifras de la Confederación General Económica de la República Argentina (CGERA), la actividad de ese sector cayó en los primeros cinco meses del año un 30% y está utilizando el 65% de su capacidad instalada, mientras que para los fabricantes de insumos de la industria textil y confección el retroceso fue del 20%. Al desplome general de la demanda que afecta al rubro se suma el incremento de importaciones.
Otros aspectos que generan preocupación en las pymes textiles son el efecto de la devaluación, la caída del consumo interno y los bajos niveles de exportaciones (en descenso), dando como resultado una disminución de la escala de producción. Se suma a este cuadro de situación el aumento de los costos producto del incremento en las tarifas de los servicios, el deterioro en el nivel de compra de los trabajadores y la suba de la tasa de interés para el crédito productivo.
La producción nacional abastece al 50% del mercado doméstico del sector, el cual cuenta con más de 1.500 marcas activas en todo el país y genera 450.000 puestos de trabajo. La actividad es intensiva en mano de obra y está conducida por pequeñas firmas, lo que hace difícil mantener los niveles de competitividad frente a un mundo que presenta salarios muy bajos y condiciones de trabajo austeras. Esto cobra mayor relevancia porque más de tres cuartas partes de lo que se importa se produce también en la Argentina. Horacio Castagnini, presidente de la Unión Industrial de Quilmes (UIQ) y miembro del Instituto de Estudios de Desarrollo Económico y Social (IEDES), detalló que solo el 24% del total de las compras del exterior se dirige a productos que no se producen en la Argentina, mientras que el 76% restante sustituye producción sectorial local, lo que significa que la oferta nacional para el mismo producto dejó de trabajar. El mayor ingreso de estas importaciones proviene desde China, con 43% del total, secundado por Brasil.
Desde la Secretaría de Comercio justifican el aumento en los volúmenes de compras externas en la aprobación –en diciembre pasado– de los pedidos de importación acumulados. No obstante, los empresarios sostienen que en mayo los volúmenes se mantienen tan altos como a principios de año. Es por eso que solicitaron que se ajusten los controles a través de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) para los sectores sensibles.
A fines de abril el gobierno buscó contener las importaciones pero el daño ya se había producido. La Cgera advierte que el incremento de importaciones en el rubro fue del 22,5%. «La retracción de la actividad textil –a mayo último– se explica un tercio por la liberación de importaciones, que aumentaron 7% en cantidad y 5% en dólares en comparación con el mismo período del año pasado, y el resto por una caída de las ventas por menor poder adquisitivo de la población, expectativas y retracción de la gente a consumir», dijo Castagnini.
Las perspectivas para lo que resta del año están lejos de ser alentadoras. Según un relevamiento de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el 43,2% de las empresas consultadas finalizó la primera parte del año en rojo. Los principales problemas fueron de liquidez, por retrasos en los pagos y más cheques diferidos o rechazados. La entidad señaló que para los próximos seis meses solo el 20% de las industrias cree que puede haber una recuperación. «En ese contexto, el 78% de las industrias pymes no tiene planes de inversión para el año y solo un 10,4% definió desembolsos. El resto podría hacerlo si hubiera una mejora en la economía», señala el informe.