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Historias sin prejuicios

Por primera vez llega a la pantalla un personaje con síndrome de Down. Producido con la técnica stop motion, Beto tiene 10 años y muestra su vida sin dramatismo.

 

Gentileza Dante Sorgentini

En 2009 los críticos televisivos se conmocionaban cuando Kami, un personaje del ya histórico programa infantil Plaza Sésamo, debutaba en la pantalla chica trayendo consigo el VIH.  Dos años más tarde, en Inglaterra, el famoso caricaturista Nick Park, referente del stop motion a nivel mundial y ganador de cuatro premios Oscar, creaba una serie de dibujos animados que incluía animales con discapacidad motriz. Así, una tortuga en muletas, un perro en silla de ruedas y un perro salchicha con ruedas en sus patas traseros, hechos en plastilina, fomentaban entre los chicos el respeto por las diferencias.
Ahora, por primera vez en Argentina y, según sus autores, en el mundo, se creó una serie animada, también mediante la técnica stop motion, cuyo personaje es Beto, un chico de 10 años con síndrome de Down. La iniciativa logró realizarse a través de un subsidio del Incaa tras haber ganado un concurso de series de animaciones federales con orientación temática.
«La idea principal de Beto es la de mirar la discapacidad sin drama, porque eso nos permite acercarnos a esas cuestiones de la incomodidad cuando se está frente a alguien que no se para igual que nosotros, que no modula igual, que no comprende igual que nosotros. Hay que sacar esto de cualquier actitud circunspecta, porque muchas veces se adopta una postura de respeto frente a alguien con discapacidad, y a lo mejor esa persona está esperando que le hagas un chiste, como todos los que nos consideramos normales; pareciera que el humor estuviera vedado», señala Ana Clara Tortone, contadora, docente y madre de Augusto, de 10 años, que tiene síndrome de Down y fue quien inspiró la serie.
Quienes miren el programa, cuyos primeros 4 capítulos fueron presentados recientemente y aguardan la salida al aire en el Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino (Bacua), de libre acceso y de distribución gratuita, podrán encontrarse con Beto, su perro y su familia, viviendo situaciones totalmente cotidianas, con sus alegrías y sus problemas, pero siempre desdramatizadas y abordadas desde un lado lúdico. Así, los papás de Beto harán lo imposible para que duerma en su cama o lo acompañarán a un cumpleaños donde se verá claramente cómo los chicos son más abiertos a las diferencias que los adultos, o intentarán de mil maneras entender lo que Beto les pide en un lenguaje poco claro. Al final de cada historia, el humor estará presente para demostrar que lejos del romanticismo con que se cubre el hecho de tener un hijo con discapacidad, los problemas cotidianos existen y hay que resolverlos con amor y alegría.
«Hay una gran cuota de romanticismo frente a la situación y la verdad es que hay poco de romántico, no son angelitos, son chicos como cualquier otro. Augusto es uno más, ahora cumplió 10 años y vive igual que sus hermanos, tiene las mismas responsabilidades. Muchas veces nos pasa de estar comiendo en casa y al levantar la mesa, cuando Augusto levanta las copas, la gente empieza a temblar; la verdad es que aprendimos a dejar de sufrir por pavadas, esto es inclusión real, por delante de todo hay una persona», asegura Tortone.

 

El proceso
Según cuenta la mamá de Augusto, inspirador de Beto, charlando con su sobrino Dante Sorgentini, quien es director de cine, decidieron mostrar todas las vivencias que tenían con Augusto, con la intención de lograr la inclusión sin caer en dramatismos y sin quedar prendados a las cuestiones negativas que aparecen al tener en la familia una persona con discapacidad.
«Empecé a hablar con Dante, quien desde hacía tiempo tenía ganas de hacer producciones en stop motion. En 2011, un día vino y me dijo que había pensado en un personaje hecho en plastilina con los rasgos de una persona con síndrome de Down para contar las cosas que yo vivía. El personaje sería Beto, y lo contaríamos en capítulos. La verdad es que me encantó y a partir de ahí empezamos a tomar nota de las anécdotas y de cómo se manejaba y se movía Augusto. Recuerdo que Dante me llamaba y me preguntaba: “¿Beto hace así, se trepa, se sube?”, yo le decía “sí, Augusto hace eso”», relata Tortone.
Una de las características de los chicos con síndrome de Down es el movimiento de la lengua, ya que tienen hipotonía, es decir, bajo tono muscular, tienen mucha plasticidad y les cuesta tener la lengua adentro, además, la lengua es un poco más grande. Por este motivo hablan raro y les cuesta modular. La voz de Beto es la del propio Augusto, y el papá tiene la voz del actor Roly Serrano.
Los 4 capítulos terminados están en el banco BACUA y por estos días se evalúa la posibilidad de transmitirlos en PakaPaka e incluso de pedirle al INCAA que los pasen en las salas de cine mientras la gente espera que empiece la película. «Tenemos 4 capítulos terminados, queremos completar 10 porque en el exterior te piden que sea esa cantidad, nos sorprende la repercusión que esto va teniendo», asegura la mamá de Augusto.
Beto, además, fue elegido por la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (Asdra) como personaje del calendario 2015, y quienes quieran colaborar con la institución pueden comprarlo desde cualquier lugar del mundo.

M. C. S.