Historietas virales

El gremio de los humoristas gráficos y los ilustradores encontró en su propio aislamiento la materia prima para pintar en cuadritos el fluctuante estado de ánimo colectivo. Postales de la nueva normalidad que ganan seguidores en las redes sociales.


En casa. Las ilustraciones de Iñaki Echeverría, Sine y Farías indagan en la cuarentena con la intención de sacarle una sonrisa al lector.

Cuando empezó todo esto pensaba hacer un montón de cosas, pero uno entra en un ritmo diferente, donde todo es más lento. Y no todos los días producís: a veces me siento hiperactivo y otras en piloto automático. En el medio aparecen los chistes», explica Iñaki Echeverría, autor de Padre abrumado y ESMA, además de colaborador de Página/12. Y su reflexión refleja lo que atraviesan muchos historietistas y humoristas gráficos ante la situación de pandemia.
Para el medio, el parate obligado significó un freno comercial, pero no productivo. Muchos trabajan desde sus casas igual que antes, aunque ahora enfrenten una convivencia ininterrumpida con parejas e hijos. Pero la situación también impulsó algunas facetas postergadas, como la historieta web (los cuadritos ya gozaban de un veranito en Instagram). Algo parecido reportan desde las usinas generadoras de memes: hay menos temas dominantes en la agenda y la cuarentena es inevitable, pero al mismo tiempo crecieron la cantidad de seguidores e interacciones en las redes sociales.
Sine es humorista gráfica y trabaja con escenas de la vida «a partir de conversaciones que oigo en la calle o en el transporte público. Y de repente me quedé sin esos espacios y las escenas de la calle se transformaron en algo nuevo». Esa transformación, cuenta la dibujante, modificó la tira que publica en Barro Editora y lo que iba a ser una publicación de temática general, finalmente decantó en una tira sobre la convivencia de una pareja joven en medio de la pandemia.

Catarsis dibujada
Las editoriales con proyectos a largo plazo sufrieron el cimbronazo. Si bien es cierto que la debacle económica macrista las jaqueó, la emergencia sanitaria puso en suspenso casi todos sus planes. Un caso paradigmático es LocoRabia, una de las más productivas del circuito independiente. «Lo primero que notamos fue un corte de los pagos de distribuidores grandes y, de hecho, al día de hoy no están respondiendo», dice Alejandro Farías, uno de sus directores. Como otros colegas, inicialmente se apoyaron en las compras de CONABIP y armaron su circuito de librerías especializadas, además de acelerar la venta online. Lo que encontró una enorme recepción fue el portal donde la editorial publica historietas todos los días: crecieron los «me gusta» diarios y sus visitas aumentaron un 25%.
Desde Memescracia cuentan algo parecido: seguidores y reacciones aumentaron en la misma proporción. «La gente tiene más tiempo de ocio», evalúan. Además, desde el sitio de memes –que tiene casi 100.000 seguidores en Instagram– apuntan a un cambio de hábito: si antes su audiencia chequeaba sus publicaciones de media tarde en adelante, ahora lo hace a partir del mediodía. Además, basta revisar el contenido de esa y otras páginas (como la previsible Covid y confusión) para comprobar que el tema domina la agenda.
¿Esta producción redundará en libros recopilatorios más adelante? Los propios protagonistas lo dudan. «Ahora se enganchan muchísimo, pero no sé si dará para un libro porque, estando todos tan podridos de la cuarentena, no sé cuánto vamos a querer leer de eso cuando todo pase», considera Echeverría. Farías tiene sus dudas: «Cuando arrancó la pandemia yo mismo me puse a hacer unas tiras, pero noté que eran todas más o menos parecidas. Y pasado el primer mes, el tema dejó de ser divertido».
«Esta etapa tiene mucho de catarsis y temo que haya una invasión de libros sobre el tema ni bien empiece a normalizarse la vida. Y quizás pierda algo de sentido leerlo a la distancia», agrega el guionista y editor. La otra posibilidad es que, si como especulan las autoridades sanitarias, el coronavirus llegó para quedarse, también lo hagan los productos culturales que inspiró. A fin de cuentas, advierte Sine, «la cuarentena transformó nuestra vida diaria y se convirtió en “el” tema de todas las conversaciones». Y también, claro, de todas las viñetas.