Ideales en marcha

Más de 100 representantes de la economía solidaria participaron del Pre Encuentro de Mujeres e Identidades Femeninas Cooperativistas. Mediante dinámicas grupales, se abordaron las numerosas problemáticas de género existentes en el sector.


Paraguas contra el machismo. La actividad que cerró la reunión realizada en el CCC. (Guadalupe Guiñazú)

os convocamos porque queremos mirarnos, reconocernos, encontrarnos. Nos convocamos porque queremos saber quiénes somos, qué hacemos, cómo vivimos. Nos convocamos porque queremos pensarnos. Nos convocamos porque la transformación de nuestros espacios de trabajo, de nuestros barrios y comunidades y de nuestras múltiples militancias es y será con nosotras», señalaron desde la organización del Pre Encuentro de Mujeres e Identidades Femeninas Cooperativistas, actividad que reunió a más de 100 mujeres provenientes de entidades de la economía social para reflexionar sobre diferentes temáticas de género. La sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación, denominada Juana Azurduy durante la jornada como forma de visibilizar y recuperar a las mujeres que fueron parte de la historia, fue el espacio de inicio de la actividad que comenzó con una noticia auspiciosa: la Comisión de Equidad de Género de la Confederación Cooperativa de la República Argentina (Cooperar) confeccionó un Pacto Cooperativo contra la violencia de género.
Asociadas a cooperativas de trabajo, artísticas y de servicios; empleadas de federaciones y confederaciones, docentes e investigadoras estuvieron entre las asistentes al encuentro organizado por el Instituto Movilizador, Idelcoop y el CCC, que fue además antesala del Encuentro Nacional de Mujeres (ENM), realizado dos semanas después en Resistencia, Chaco.
Luego de la apertura, se iniciaron actividades lúdicas con el fin de integrar a las participantes. Más tarde, las salas del segundo y tercer piso del CCC, que también fueron renombradas como Alfonsina Storni, Manuela Sáenz, Mercedes Sosa, Milagro Sala y Lohana Berkins, albergaron las comisiones, donde se identificaron las dificultades que las mujeres y personas con identidades femeninas encuentran en las tareas cotidianas en general y en los vínculos con los pares en el trabajo. También, se repasaron las estrategias que individual y colectivamente se llevan adelante para combatir y erradicar las inequidades de género.
En este marco, una participante reveló que en su cooperativa hay presidentas, secretarias y tesoreras, pero «tenemos que poner presidente, secretario y tesorero porque los cargos están en masculino cuando la mayoría somos mujeres». Otros problemas que relevaron fueron la dificultad de ser escuchadas y de acceder a cargos dirigenciales; la reproducción del machismo en sus espacios laborales, los estereotipos; la falta de políticas públicas que cumplan con el marco normativo existente; la feminización de la pobreza; y el acoso.

Desafío cotidiano
Algunas de las estrategias enunciadas para cambiar esta realidad fueron generar espacios de mujeres y otras identidades también oprimidas por el patriarcado, continuar con el reclamo de políticas específicas; trabajar junto con los varones para erradicar el machismo; discutir el emprendedurismo; cuestionar las relaciones de producción y reproducción; no callar y denunciar. Parafraseando a Rosa Luxemburgo, en la sala Milagro Sala también asentaron como una táctica «buscar la igualdad a través de las diferencias».
Luego llegó otro momento dinámico: en el segundo subsuelo, se reunió a las asistentes para soltar palabras y para regalar otras a las personas presentes. Se dejaron, entre otras: «desigualdad», «miedo», «individualismo», «exclusión», «violencia» y «totalización», en tanto que se obsequiaron, acompañadas de abrazos: «sororidad», «militancia», «decisión», «coraje», «hermandad». Sobre el final, hubo otra iniciativa de carácter simbólico: se abrieron paraguas «para que el machismo no agüe la lucha antipatriarcal» y de ellos se colgaron gotas de papel que marcaron los desafíos y una fina y colorida lluvia, desde donde pendieron las mejoras conseguidas desde la organización de mujeres, lesbianas, travestis y trans. Para finalizar la actividad, sonaron los tambores de la murga La Comparsa.