La forma del mundo

A pesar de los siglos de conocimiento, de las pruebas científicas y las evidencias del sentido común, un grupo creciente de personas insiste en asegurar que la Tierra es plana. Memes, redes sociales y supuestas conspiraciones lideradas por la NASA.

(Foto: Mikhail Tolstoy/Alamy Stock Photo)

Es difícil dudar de la redondez de la Tierra. Habría que demoler las columnas centrales de siglos de conocimiento. Borrar de un plumazo la imagen de Cristóbal Colón, huevo en mano, convenciendo a Isabel la Católica de que a la India se podía llegar navegando hacia el oeste. Habría, en definitiva, que romper el paradigma sobre el cual la humanidad se desarrolla. En fin, habría que dudar y mucho. Eso es lo que hacen los llamados terraplanistas, un movimiento que asegura que el planeta es plano y que existe una conspiración mundial para ocultarlo. Esta «corriente de pensamiento» afirma que somos víctimas de una gran mentira perpetrada por los centros de poder, e intenta probar que vivimos sobre un plato. La organización que promueve estas ideas es la Flat Earth Society (Sociedad de la Tierra Plana), que «investiga» los fenómenos relativos al cosmos según esta perspectiva, desde mediados del siglo XX. El diario británico The Guardian los calificó como «la metáfora viviente del pensamiento retrógrado», pero aunque parezca una creencia medieval, es absolutamente actual. Hoy crecen sus adeptos de la mano de las nuevas tecnologías, foros, redes sociales y videos de YouTube.
«Me rijo tanto por la Biblia como por los sentidos», fue el principal argumento del inglés Samuel Shenton, fundador de la Sociedad de la Tierra Plana. Seguía la doctrina del escritor Samuel Rowbotham, quien en 1849 había publicado un panfleto inaugural llamado «Astronomía Zetética: una descripción de varios experimentos que prueban que la superficie del mar es un plano perfecto y que la Tierra no es un globo».
El modelo plano explica que la Tierra no es un planeta, sino un gran plano en el piso iluminado por un sol de unos 50 kilómetros de diámetro y una luna –que ya no sería un satélite– con luz propia. Para los terraplanistas la Antártida no existe: es una pared de hielo de unos 50 metros de alto. El Polo Norte estaría en el centro del disco plano, con los continentes a su alrededor, como figura en el logo de las Naciones Unidas. Esta «coincidencia» les hizo pensar a los seguidores de la Tierra Plana, propensos a la paranoia y a la desconfianza, que las grandes potencias estaban pergeñando una gran conspiración, mayor que los, para ellos, inventos de la NASA, los satélites y el viaje a la Luna, entre otros supuestos engaños.
Iru Landucci, uno de los más activos terraplanistas argentinos, considera que «es importante que se estén dando estas discusiones. Celebro poder debatir al respecto, poner en duda ideas que la ciencia da como cerradas». Sobre la mirada de los otros, sobre todo los comentarios y opiniones despectivas que se disparan en las redes sociales, responde: «Prefiero que me miren con asombro, que me digan que soy un excéntrico, pero yo estudié, estudio y la ciencia que nos dice que la Tierra es esférica no les da respuestas a mis dudas. Seguir pensando que todo gira alrededor de la Tierra y que es redonda es más una cuestión de fe que otra cosa. Nadie pudo ver la tierra redonda, ni sacarle una foto, ni rodearla completamente». Landucci aclara que, para los terraplanistas, «el universo existe, existen los planetas, pero no como nos los muestran, porque hay un control heliocentrista».
Los terraplanistas no aceptan las pruebas de los programas espaciales, incluida la llegada a la Luna: creen que son parte de un gran montaje. «El conocimiento y la información son verdaderas fuentes de poder. El que controla la información controla a la gente», sostuvo John Davis, ingeniero informático, terraplanista y secretario de la Flat Earth Society, en una entrevista con la prensa española. Para Davis, tampoco alcanza, para probar que la Tierra es una esfera, la travesía de Fernando de Magallanes, quien dio a principios del siglo XVI  la vuelta al mundo en barco. Este tipo de experiencias serían, desde el peculiar punto de vista de los integrantes de este movimiento, ejemplos de «navegación circular» sobre el plano terráqueo.

Cóctel de ideas
Las idas y vueltas que pueden rastrearse en la Web, entre comprobaciones, refutaciones y supuestas pruebas de la inverosímil teoría, son inabarcables y por momentos demasiado técnicas. Un cóctel desordenado que contiene elementos de astronomía, física, óptica, geología, teología, matemáticas y meteorología, entre otras disciplinas.
Uno de los ejemplos más comentados es el experimento de Eratóstenes. El matemático griego colocó dos obeliscos para calcular la circunferencia de la Tierra en base a la proyección de la sombra y la posición del sol. «Eratóstenes partió de la base de que la Tierra podía ser una esfera, y asumió que el sol se encontraba muy lejos, pero utilizando la misma trigonometría, se puede afirmar que la Tierra es plana, que el sol es cercano y que los rayos entran oblicuos», indica Landucci. Otro ejemplo que sustenta la redondez de la Tierra es la mera observación de un  barco que se aleja en el mar hasta perderse en el horizonte. «Es una ilusión óptica por la refracción atmosférica. El barco parece que se pierde en una curvatura, pero el horizonte es plano», opina el terraplanista Landucci.
Por su parte, desde el grupo de divulgación científica El Firmamento, formado por astrónomos amateurs de la provincia de Mendoza, aseguran que «son teorías conspirativas». «Así como hubo una época en que se hablaba de brujas o de extraterrestres, hoy se ha vuelto a hablar de esto –resume el astrónomo Walter García, referente del grupo–. La teoría de la planicidad de la Tierra está completamente anulada». A pesar de eso, los partidarios de esta corriente se multiplican en todo el mundo: en YouTube proliferan videos con millones de reproducciones y en Facebook, grupos con decenas de miles de usuarios que intercambian mensajes y memes a favor de la hipótesis de una Tierra plana. Entre ellos están Official Flat Earth & Globe Discussion (89.653 miembros), Flat Earth (42.183 miembros), Flat Earth Society (37.145 miembros) y, en español, Tierra Plana (25.600 miembros), La Tierra no se mueve (3.100) y La Tierra es plana (2.700), entre otros.
Otro terraplanista argentino, el arquitecto tucumano Iván Mirkin, es más cauteloso. «Yo digo lo que no es. Las comprobaciones indican que no es una esfera. Necesito comprobarlo», comenta, y advierte: «Las imágenes fotográficas que conocemos de la Tierra son compuestas digitalmente. Pensemos que con los avances tecnológicos actuales, la NASA no ha llegado a sacar una sola foto de la Tierra. Las imágenes que conocemos son un compuesto de franjas longitudinales, que se adaptan digitalmente a un modelo esférico que no existe. Porque la Tierra no es globo. Nadie dio la vuelta al mundo. No por nada todos los vuelos se hacen de este a oeste y viceversa, y completan un recorrido circular. No existen los vuelos de norte a sur, y es porque no existe una esfera», afirma el divulgador.
Mientras tanto, la Tierra sigue girando. O no, según la opinión de un grupo cada vez mayor de sus habitantes.