La muerte de una agente de tránsito desnudó la precariedad de trabajadores del sector

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Cinthia Choque, la inspectora de tránsito, murió en Figueroa Alcorta y Tagle donde fue atropellada por un vehículo, este domingo. Vivía en el barrio Charrúa, en la zona de Nueva Pompeya, junto a su pareja y sus dos hijas. Desde hacía seis años trabajaba para la Secretaría de Tránsito de la Ciudad en el turno noche de los fines de semana, era monotributista y cobraba 25.000 pesos. La noticia de su muerte generó la inmediata indignación entre sus compañeros de trabajo, que se manifestaron en la puerta del Hospital Fernández y, más tarde, en el Obelisco. La muerte de Choque, de 28 años, y las heridas sufridas por el agente Santiago Siciliano, de 30, quien pelea por su vida en el hospital Fernández, dieron cuenta de la precarización laboral a la que son sometidos por el Gobierno porteño que encabeza Horacio Rodríguez Larreta los trabajadores del cuerpo encargado de realizar tareas de prevención y control vial en todos los barrios de la Ciudad. De los 2.750 agentes que integran la repartición, solo 900 figuran como personal de planta permanente. El resto, casi el 70% de estos agentes que visten uniformes celestes y amarillos, son monotribustistas que no cuentan con ART, ni seguro de vida, ni tienen cubierto el sepelio.

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