La radioteca de Babel

Grabar toda la programación de las emisoras nacionales y ponerla a disposición de los usuarios de Internet: con esa idea nació en 2013 una plataforma que logró archivar, ordenar y divulgar material que de otra manera se perdería en el éter. Usos y resistencias.


(Nicolas Pousthomis)

Parte de la mitología tecnológica señala que la próxima gran innovación puede surgir de cualquier rincón del mundo: alcanza con una mente inquieta y una idea genial para llegar a la cima. Sin embargo, al hacer una genealogía de los grandes como Google, Facebook o Apple aparece con insistencia el vínculo con el aparato político y científico de los EE.UU. En ese país, el desarrollo tecnológico ha recibido un fuerte apoyo económico y político, en particular desde el sector militar; los ejemplos van desde la microelectrónica hasta la Internet misma. Los emprendedores estadounidenses tienen una cercanía con innovaciones técnicas con usos aún impensados que les permite anticiparse a lo que pueda ocurrir en otros lugares del mundo, además de la facilidad para acceder al apoyo de otros sectores del Estado que ven en las nuevas tecnologías una oportunidad para extender su trabajo: el caso paradigmático es la relación muy cercana entre las empresas 2.0 y los servicios de inteligencia, sobre todo la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), como demostró el exconsultor de la CIA Edward Snowden.
En la actualidad, de hecho, quienes cuentan con los recursos tecnológicos (sobre todo datos y capacidad de procesarlos) y económicos alcanzan una posición de ventaja para seguir innovando, traccionar sus nuevos productos en la red o adquirir emprendimientos que aprovechan el ecosistema digital ya existente: las adquisiciones millonarias de Whatsapp, Instagram, Waze o el mismo Youtube por parte de algunos de los grandes son prueba de ello. También cuentan con una suerte de semillero para incubar y acelerar las buenas ideas que les acercan, las mejores de las cuales se desarrollan hasta la madurez bajo su sombra. De esta manera, los caminos hacia la cima parecen cortados por los «Aterradores cinco», como algunos periodistas de los EE.UU. actualmente llaman a los ultrapoderosos Facebook, Google, Apple, Microsoft y Amazon. Son pocas las empresas capaces de mantenerse en la periferia en un nivel intermedio pero suficientemente desarrollado como para no depender de otros; dos honrosos ejemplos locales de este nivel son Taringa! y Mercado Libre, desarrolladas hace ya trece y veinte años respectivamente, cuando los monstruos 2.0 no estaban consolidados o ni siquiera existían.
¿Qué posibilidades hay de que una idea nueva e innovadora dé ese salto desde la Argentina y en el contexto actual?
RadioCut es un plataforma lanzada en 2013 con una idea innovadora: grabar toda la programación de las radios y ofrecer a los usuarios herramientas para hacer recortes de fragmentos para poder compartirlos en la red con facilidad. Así es como contenido radial que de otra manera se perdería en el éter, se archiva, ordena y divulga gracias al trabajo de la comunidad y de otros periodistas que quieren acceder a una fuente directa. El recurso permite reutilizar el material con distintos fines y aprovechar el oído atento de miles de radioescuchas: «La plataforma está siendo muy utilizada por los diarios que embeben los fragmentos en sus propios sitios», explica Milena Armada, quien junto con Guillermo Narvaja desarrolló la plataforma.
Históricamente, los medios tradicionales utilizaron diversas fuentes para hacer sus programas: los canales de TV muestran diarios, los diarios retoman noticias de la tele o la radio, las radios pasan el audio de una entrevista televisiva o leen titulares al aire. En tiempos de Internet este fenómeno creció exponencialmente gracias a la facilidad de las herramientas de edición digitales. El medio que menos explotaba su potencial era la radio y RadioCut encontró una forma de aprovechar ese nicho. Desde cierto punto de vista como un Youtube de emisiones ya que los usuarios pueden armar sus canales, recortar contenidos, compartirlos e insertarlos en sus propias páginas o servicios.

Ganancias compartidas
Los creadores de esta plataforma la describen como un complemento de las radios tradicionales ya que les facilitan el acceso al uso digital de sus contenidos, el consumo de material de archivo o la posibilidad de viralizar un contenido. De hecho, radios como Del Plata, entre otras, aprovechan estos recursos para desarrollar su pata digital. Actualmente, RadioCut se encuentra en negociaciones con ARPA (Asociación Radiodifusoras Privadas Argentinas) para establecer un marco que les permita utilizar la plataforma sin percibirla como un competidor. De esta manera se podrá encontrar un mecanismo para compartir las ganancias generadas por la plataforma con los productores de los contenidos una vez que se logre la escala necesaria para cubrir los costos.
Si bien este plan parecería dejar a todos los actores satisfechos, hay señales de resistencia, sobre todo por parte de radios grandes: en noviembre de 2016 Mitre intimó a RadioCut a dejar de utilizar sus contenidos y poco después lo mismo hizo el grupo Indalo, dueño de varias radios. En una entrevista al especialista en medios Agustín Espada, el director de Radio Mitre, Rubén Corda, explicaba: «Estaban haciendo un uso no autorizado de nuestros contenidos, nuestras marcas y de las imágenes de las personas que nosotros contratamos».
RadioCut dio de baja a las radios que protestaron y que los veían como usurpadores de contenidos. «Para nosotros fue una sorpresa e intentamos hablar con ellos para plantear un convenio, pero no quisieron» explica Armada, «De hecho, es lo que estamos intentando organizar con ARPA para que funcione como marco y se sumen las radios que lo deseen».
Pese a las deserciones de algunas radios grandes, el servicio sigue mejorando sus números: «Venimos creciendo orgánicamente: desde fines del año pasado hasta ahora nuestras visitas han crecido un 50%. En abril llegamos a las 1,4 millones de visitas a nuestros recursos. Cerca de la mitad entra para escuchar radios online y la otra mitad para escuchar los fragmentos seleccionados por los usuarios». Esto le ha permitido a la plataforma mejorar sus ingresos de publicidad para cubrir los costos de operación, sobre todo los gastos para almacenar miles y miles de horas de grabación que se suman diariamente. Pero, cuenta Armada, «lo que necesitamos es un salto de escala. Por ejemplo: nosotros estamos grabando radios de otros países como Colombia, Venezuela o EE.UU., pero nos falta un equipo de ventas y técnico para hacerlos conocer y monetizar este contenido». Por eso se encuentran en la búsqueda de inversores que les permitan dar el salto.
A veces no alcanza con tener una buena idea, una plataforma amigable y el potencial para seguir creciendo. ¿Podrán dar ese salto o están condenados a quedar en la periferia de las aplicaciones exitosas?