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La rueda de la deuda

El gobierno ratificó en enero la búsqueda de créditos en el exterior como fórmula para solventar gastos corrientes y afrontar los vencimientos de bonos. El año pasado tomó cerca de 50.000 millones de dólares y se estima una cifra similar para 2017.


Préstamo. Luis Caputo anuncia en conferencia de prensa el acuerdo con seis bancos. (Télam)
 

Aunque solo transcurrió un cuarto del período presidencial, resulta evidente que el gobierno de Cambiemos se encamina a dejar como herencia uno de los mayores endeudamientos que registró la Argentina en su historia. Luego de haber emitido deuda a nivel nacional, provincial y de empresas del Estado por más de 50.000 millones de dólares durante su primer año de gestión, una cifra inédita para una economía emergente en las últimas dos décadas, el macrismo buscará un monto similar en 2017. Y la carrera se inició desde el primer mes del año.
El 19 de enero, el recientemente recategorizado ministro de Finanzas –antes secretario–, Luis Caputo, realizó una emisión de 7.000 millones de dólares en el mercado internacional, un día antes de la asunción de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. La premura por hacer la operación fue justificada en que se buscó eludir la incertidumbre que generará el desembarco del magnate. Pero las intenciones de acceder al financiamiento por parte del gobierno para este año son ambiciosas y hay apuro por testear los mercados. Caputo aprovechó el road show no solo para asegurar esta operación sino para hacerse de un panorama de cara a un año en que recurrirá en más de una oportunidad al mercado financiero para cubrir no solo gastos corrientes sino también déficit presupuestario.
Caputo adelantó que prevé llevar el peso de la deuda sobre el PIB para 2020, cuando finalice este mandato, en niveles en torno al 33%, más de tres veces de lo que recibió al asumir. El grueso del endeudamiento es rollover y para cubrir déficit, mientras que la lluvia de inversiones no aparece y la economía no arranca. Esto llevará a que el peso de la deuda se torne cada vez más difícil de pagar debido a que no se generan divisas genuinas.
La Argentina fue la primera y más cercana experiencia de los efectos de un endeudamiento masivo sin cuidar el crecimiento de la economía, fuente de repago de esos compromisos. Luego se conocieron los casos europeos, aunque estos responden a una lógica atada a una economía dependiente de un bloque comunitario. El macrismo accedió al gobierno con un país desendeudado, lo que significó un nivel de autonomía que le permitió definir su política económica.
En el primer año de gestión la nueva deuda en moneda extranjera alcanzó los 52.600 millones de dólares. Cerca de 5.000 millones fueron Letras del Tesoro que vencieron a lo largo de 2016, el stock restante asciende hasta 47.700 millones, de los cuales 7 de cada 10 fueron emitidos por el Estado Nacional.

 

Planes y emisiones
El resultado no fue una mayor inversión en infraestructura, sino que ese endeudamiento permitió acelerar la formación de activos externos (fuga de capitales). La formación de activos externos o compra de dólares ascendió a 12.700 millones de dólares, mientras que el balance entre los ingresos por turismo receptivo y emisivo registró un saldo negativo de 6.600 millones, profundizando aún más el déficit de la cuenta corriente cambiaria que arrojó un rojo de 15.800 millones. Pese a ello y cuando todas las estimaciones dan cuenta de un escenario global de escasa liquidez (o cara), Finanzas informó que la necesidad de financiamiento para este año asciende a 40.350 millones de dólares, de los cuales 20.000 millones corresponden a amortizaciones que serán refinanciadas. De ese total, la mitad, unos 10.000 millones se obtendrán a través de colocaciones de deuda en el exterior. El plan para la  otra mitad, poco más de los 20.000 millones, será con emisiones en el mercado local por 12.000 millones de dólares, 4.500 millones de refinanciación de LETES, y 2.000 millones en colocaciones a entes públicos. También se obtendrán 3.850 millones de organismos multilaterales e internacionales. No están computados los 6.000 millones que fueron aportados en la primera quincena de enero por los seis bancos colocadores de deuda designados, a 18 meses de plazo y a una tasa de 3,8%.