Lejos de la inclusión

«Nunca pensé que en mi propio país iba a ser tan difícil anotar a mi hijo en una escuela… Tengo un hijo con síndrome de Down, no una bomba nuclear. Es de no creer, hay vacantes hasta que les informamos “tiene Down”, “ah, ¡no hay mas vacantes!”. Muy triste». El futbolista Walter Montillo denunció a través de Twitter las negativas que recibió en distintas escuelas privadas cuando intentó inscribir a su hijo Santino, con síndrome de Down, en primer grado. La intervención del Ministerio de Educación y la enorme repercusión de su denuncia lograron resolver el problema. Sin embargo, miles de chicos de todo el país enfrentan diariamente situaciones similares.
A pesar de que, según la Resolución 311/2016 del Consejo Federal de Educación, las escuelas tienen prohibido rechazar la inscripción de un estudiante por motivos de discapacidad, más de la mitad de estos chicos (55%, según datos oficiales) no están integrados en instituciones comunes, en general debido a restricciones que imponen las propias escuelas. Aunque las barreras que impiden la inclusión están presentes en todos los establecimientos, las escuelas privadas suelen disponer de un margen más amplio para poner en práctica mecanismos de selección discriminatorios a la hora de otorgar vacantes.

Denuncia. Walter Montillo y su familia. (@MONTIL10)