Levantar vuelo

Con más de 50 años, la Cooperativa Autogestionaria de Servicios Aeroindustriales es una entidad de carácter social emblemática. Tras un pasado como sociedad anónima, cobró impulso gracias al constante apoyo estatal a las empresas solidarias.


Hangares. El lugar de trabajo de algunos de los más de 500 asociados de COOPESA. (Gentileza COOPESA)

El Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, ubicado en la ciudad de Alajuela, es la principal terminal de aviones de Costa Rica. Allí hace más de 50 años se creó la primera cooperativa de servicios aeroindustriales. La historia de esta empresa se remonta a la década de 1940, cuando una firma de capitales salvadoreños, instaló en tierra costarricense un taller de mantenimiento, reparación y reconversión de aviones. Esta sociedad, vendida luego a una corporación estadounidense, logró un rápido desarrollo tecnológico, pero por diversos motivos, a finales de 1962 entró en quiebra. «De un día para otro los inversores se vuelven a su país y dejan a unas 200 personas sin trabajo», cuenta Francisco Rodríguez Castillo, vicepresidente de la Cooperativa Autogestionaria de Servicios Aeroindustriales (COOPESA). Cuando los capitales norteamericanos se retiraron, un número importante de trabajadores resolvió quedarse en la compañía para tratar de evitar el cierre definitivo de los talleres. «En ese momento en Costa Rica comenzaba a tomar auge el cooperativismo y el gobierno, que tenía una clara política de promoción y acompañamiento hacia el sector, dictó una ley especial para la creación de la cooperativa», explica Rodríguez Castillo, quien también cumple funciones como cotizador de proyectos.   
La cooperativa creció y amplió sus prestaciones, convirtiéndose en la estación líder en reparación de aeronaves de América Latina, con reconocimiento a nivel mundial. Actualmente cuenta con unos 500 asociados y más de 200 colaboradores. «En los hangares de COOPESA, técnicos calificados realizan mantenimiento de fuselajes, reparaciones estructurales y modificaciones, revisión de controles y componentes de vuelo, mejoras y modificaciones de aviónica, entre tantas otras tareas de especialización. Por otro lado, tenemos el orgullo de decir que los servicios de nuestra compañía cumplen con las normas internacionales de calidad, seguridad, eficiencia, en armonía con el ambiente», destaca Rodríguez.
A fin de aprovechar los recursos existentes y contrarrestar la disminución en la demanda de los servicios en las temporadas bajas, la cooperativa centroamericana desplegó diferentes estrategias de comercialización y sumó nuevas prestaciones. «Hemos abierto nuevos nichos de mercado y ahora reparamos aviones de carga, además de desplegar otras tareas innovativas con tecnología de punta para numerosas líneas aéreas y aeronaves privadas», comenta  Rodríguez Castillo.

Sentido de pertenencia
Conscientes de lo que significa ser parte de una organización autogestionada, COOPESA trabaja permanentemente en los conceptos de pertenencia e identidad cooperativa, promoviendo la eficiencia, la equidad, la capacitación y la educación, el compromiso, la ayuda mutua y la participación. «Hay una línea muy delgada entre ser asociado y ser trabajador, se deben cumplir las dos funciones sin que una entorpezca a la otra», reflexiona el dirigente.
Este año COOPESA se propone iniciar la construcción de hangares de mantenimiento. «Estos nuevos talleres –señala el cooperativista– contarán con capacidad para atender hasta seis aeronaves en simultáneo y los aviones tendrán libertad de movimiento aunque haya otras naves estacionadas. Además vamos a construir oficinas y otras instalaciones auxiliares para el adecuado funcionamiento de la nueva infraestructura». Esta iniciativa, que cuenta con el apoyo del gobierno, muestra nuevamente la importancia del acompañamiento del Estado costarricense al sector cooperativo, tanto con ayuda financiera, en el dictado de marcos jurídicos de fomento del sector, como a través de la implementación de políticas públicas de promoción y desarrollo.