Luchar contra el sentido común

El sociólogo español dio dos conferencias en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, donde, acompañado por políticos e intelectuales, reflexionó sobre la democracia, la globalización, el rol del Estado y las nuevas formas de representación.


Sala Solidaridad. Villar, Ávarez Rodríguez, Heller, Monedero, Taiana y Junio. (Jorge Aloy)

Verborrágico, histriónico, con innumerables referencias a series y películas y un humor típicamente español, Juan Carlos Monedero dio dos conferencias en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini. El sociólogo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid –invitado al país por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQui)– congregó a cientos de personas que, en la primera jornada, tras completar la sala Solidaridad del CCC, siguieron su exposición desde una pantalla dispuesta en el primer subsuelo del Centro.
«En la política nos han robado las palabras: no hay muertos, sino daños colaterales, no hay despidos sino ajustes de plantilla, y no hay estancamiento, sino crecimiento cero. Hay una obligación de ser dueños de nuestras palabras». De esta manera comenzó Monedero su primera conferencia, acompañado por Carlos Heller, presidente del Banco Credicoop, Juan Carlos Junio, director del CCC, la diputada nacional Cristina Álvarez Rodríguez, Jorge Taiana, diputado nacional del Parlasur y el rector de la UNQui, Alejandro Villar.
Tras analizar las luchas entre teoría liberal y teoría democrática en etapas de crisis, el sociólogo señaló: «Creo que las cosas son muy difíciles, porque estamos luchando contra un sentido común. No estamos peleando contra un modo de producción, contra el capitalismo, sino contra un sentido común. Decía Fredric Jameson que es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo». Al reflexionar específicamente sobre la política en Latinoamérica, Monedero sostuvo: « Cuando uno ve todo lo que está pasando en Latinoamérica entiende que donde antes Estado Unidos formaba policías o militares, hoy está formando jueces en todos los países. No es gratuito que hayan encarcelado a Lula, que estén persiguiendo a Rafael Correa, que persigan a Cristina Fernández, no es gratuito que quieran encarcelar a Abel Zelaya, el impeachment contra Dilma Rousseff, no son gratuitos los juicios contra las alcaldesas de Madrid y Barcelona. Es una nueva estrategia del poder. Llevan muchos años formando jueces para no reconocer los resultados de las urnas». Y agregó: «Tenemos la obligación de ver estas cosas. Tenemos que tener ojos en la sociedad civil. Si estamos fragmentados es imposible. Clases medias y sectores populares se tienen que encontrar en la calle, no solamente en la política. Y si hacemos eso podremos repolitizar al pueblo y construir nuevos relatos, que significan construcción de conciencia».
A su turno, Álvarez Rodríguez se refirió a los marcos referenciales que el neoliberalismo logró imponer con su triunfo en Argentina en 2015 y que hicieron pie en grandes sectores sociales y sostuvo: «Como dice el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, se construyeron muchas conquistas, pero faltó la instalación de esos derechos bajo el concepto de ciudadanía».
Carlos Heller, por su parte, se refirió a la lucha desigual que el movimiento cooperativo, especialmente el nucleado en el Instituto Movilizador y el Banco Credicoop, ha venido dando en el marco de la denominada batalla cultural. El dirigente afirmó: «Estamos hoy en un debate global. Hubo una pelea que, en un momento dado, el capitalismo ganó y que quiso presentar como el fin de la historia, el fin de las ideologías. A partir de allí, el capitalismo decidió cobrar la factura de lo que había invertido en construir el Estado de Bienestar, tratando de frenar el desarrollo del campo socialista. Y ahora estamos pagando esa factura: el capitalismo con su peor rostro. Un capitalismo donde ya los Estados nacionales pasan a un segundo plano, donde las corporaciones están por encima de los Estados. Contra todo esto estamos peleando».


Segundo encuentro. Cortés, Borro, Duarte, Monedero, Arroyo y  Schuster. (Jorge Aloy)

Mientras que Taiana se refirió a la relación entre gobierno, gestión y partido político-movimiento. «Tanto en el peronismo como en la izquierda –resaltó– tenemos una visión estatalista de la construcción del poder. Sabemos que la herramienta del Estado es la única capaz de equilibrar las fuerzas entre movimiento popular y los poderosos. Sin el control del Estado es muy difícil, por eso la lucha tiene como objetivo recuperarlo».

Punto de inflexión
En su segunda conferencia, titulada «Estado y nuevas formas de representación», Monedero resaltó el triunfo de López Obrador en México, la campaña de Gustavo Petro en Colombia y caracterizó al movimiento de mujeres en Argentina como otro punto de inflexión. «Las mujeres han salido a la calle y todos los partidos han envejecido», remarcó. Acompañado en la Sala González Tuñón por la directora del IADE, Marisa Duarte; el exdecano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, Federico Schuster; el diputado nacional Daniel Arroyo; el secretario de Cultura de la UNQui, Carlos Borro y Martín Cortés, integrante del Consejo de Dirección del CCC, el sociólogo español se refirió a la experiencia de Podemos tras el 15M. «Podemos partió de la derrota», afirmó. «Entendimos que las grandes preguntas de la Ilustración, sobre la igualdad, la fraternidad, la libertad estaban intactas –agregó–, pero había que reinventar las respuestas, por lo tanto rompimos con la vieja izquierda y dijimos: vamos un poquito más allá. Eso fue determinante para ensanchar la base de nuestros apoyos. A partir de la derrota pudimos reinventarnos».
Schuster, a su turno, resaltó la construcción política desde las bases: «La construcción desde abajo es fundamental, pero no hay cambio si no construimos grandes movimientos con capacidad efectiva de orientar los destinos de cada uno de nuestros territorios y de pensar un mundo en común». Para el diputado Arroyo, «los movimientos sociales, los docentes, los desocupados, los estatales, los jubilados, los que tienen planes, son los invisibles de este sistema. La representación de los invisibles es el nuevo paradigma de la Argentina». Por su parte, Duarte señaló que solo un programa de desarrollo económico unirá en la lucha a distintos actores camino a 2019. «Si no existe ese programa es muy difícil y no tiene demasiado sentido unirse, porque se ganará una elección, se arribará al gobierno, pero eso no implicará construir poder».