Lula lidera las encuestas y Globo le construye rivales

«Lo que más quiero en la vida es enfrentar a alguien que tenga el logotipo de Globo estampado en la frente», afirma Lula en referencia al gigante de la comunicación que, empeñosamente, ataca al exmandatario. Transcurridos un año, seis meses y catorce días de la destitución de Dilma Rousseff, el golpe híbrido (parlamentario-mediático-judicial) no conquistó aún su objetivo más ambicioso: abortar la candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva. Primero lanzaron al intendente de San Pablo, João Doria, un empresario autodefinido como «no político» pese a ser afiliado del PSDB, el partido del exmandatario Fernando Henrique Cardoso. Doria obtuvo una victoria resonante en las municipales de 2016 cuando derrocó al intendente del PT, Fernando Haddad, un apadrinado de Lula. Paralelamente, fue lanzado como precandidato Luciano Huck, el presentador de un programa juvenil de la cadena Globo, que se puso a la cabeza de la campaña proselitista. De buenas a primeras, Huck se convirtió en el preferido de los medios privados aunados en la misión de obstruir el ascenso sostenido de Lula que, de mantener la actual tendencia, hasta podría vencer en la primera vuelta de los comicios de octubre de 2018.