Macron busca calmar la protesta

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, intenta desactivar el movimiento de los chalecos amarillos, que nació en protesta por el precio del combustible y se convirtió en una expresión del hartazgo de la Francia de provincias contra las élites de París. Así, desconcertado por esta revuelta organizada en las redes sociales, sin líderes ni ideología clara, Macron respondió este martes al malestar con un discurso en el que defendió sus medidas medioambientales, pero admitió la necesidad de cambiar de método y abrir el diálogo con la sociedad. No retrocedió en lo sustancial: ni en el programado aumento de la fiscalidad sobre el diésel para 2019 ni en ninguna otra demanda de los manifestantes, como la reintroducción del impuesto sobre las fortunas, parcialmente suprimido. Pero el presidente empleó un tono empático con las clases medias que, crisis tras crisis, vieron erosionado su poder adquisitivo y no entienden que tengan que asumir ellas la factura de la lucha contra el cambio climático. Así, ofreció algunas promesas para apaciguar a los descontentos.