Movemos la Tierra de su eje

Emulando el logo elegido este año por el colectivo Ni Una Menos, las cooperativistas queremos hacer nuestro aporte y abrimos nuestras bocas para decir lo nuestro.
Desde el año 2014, la Secretaría de Géneros de IMFC emite su circular por el 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras. Por entonces era necesario destacar el plural del «las», que concibe a cada una de nosotras en su diversidad. En una fecha que solía celebrarse regalando flores y bombones, era necesario reivindicar a las luchadoras que dejaron la vida por reclamar condiciones laborales más dignas y rescatarlas del olvido en su calidad de trabajadoras. Hoy ya sabemos que, reconocida o no, toda mujer es una trabajadora.
El título del primer documento, «Nos consume el mismo fuego», aludía al alarmante número de feminicidios que se registraban en nuestra región, muchas de cuyas víctimas morían quemadas vivas. Esa especie de «moda» remitía a las hogueras de la Inquisición, y sin duda ese fugo encarnaba al patriarcado, brazo ejecutor del capitalismo. En 2015 surge el potente movimiento Ni Una Menos, como reacción a los altos índices de feminicidios y a nuevas formas de violencia que conformaban una verdadera «pedagogía de la crueldad», según la antropóloga Rita Segato. En 2016, y a raíz del feminicidio de Lucía Pérez, se decide convocar al Paro Mundial de Mujeres, bajo la consigna «si nuestra vida no vale, produzcan sin nosotras». El año pasado, las reivindicaciones superaron el reclamo de «Vivas nos queremos» y abarcaron los derechos humanos en su totalidad, contra el neoliberalismo que le pone rostro de mujer a la pobreza.
Las cooperativistas no podemos ni queremos estar ajenas a estas problemáticas. Nuestras instituciones son inclusivas, democráticas y promueven la justicia social. Por nuestras venas corren las luchas populares, desde las brujas del medioevo o las chamanas originarias hasta las protagonistas de las huelgas de las escobas y las huelgas de las hoy maltratadas, entre otras cosas, por la reforma previsional.
Las mal llamadas minorías, grupos como pueblos originarios, negrxs, lgtb, están compuestos en más del 50% por mujeres. La subrepresentación y la escasa participación tienen sus causas en un sistema inequitativo, es una doble y triple opresión que ha interpelado a la sociedad actual hasta el punto de dar nacimiento a una nueva ola feminista de carácter internacionalista.