Mujeres en movimiento

Enlazadas por las mismas necesidades y objetivos, organizaciones sociales de la ciudad de Córdoba trabajan por la equidad y el desarrollo comunitario. El IMFC se reunió con las tejedoras que llevan adelante proyectos cooperativos.

Plástico recuperado. La iniciativa combina reciclaje y empoderamiento de género.

En el Espacio para la Memoria, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos Campo de la Ribera, de la ciudad de Córdoba, funciona un área de Género desde la que se despliegan diferentes actividades, entre las que se encuentra el taller Manos Tejiendo Sueños, Mujeres y Arte, un proyecto basado en el tejido al crochet con materiales reciclados. La presidenta de la Secretaría de Género y representante de la filial Córdoba del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), Marta Gaitán, se entrevistó con un grupo de mujeres –también asociadas de la Cooperativa de Carreros y Recicladores La Esperanza–, que participan en esa iniciativa, para conocer las múltiples acciones que se realizan allí en pos de la inclusión, la equidad y el desarrollo comunitario.  
«Nosotras siempre conseguimos las cosas a los tirones», expresó Mónica Romero, anfitriona y referente del espacio, haciendo un paralelismo con los materiales que las tejedoras utilizan: plástico recuperado, cortado en tiritas. El primer proyecto del grupo fue crear la editorial El Aromito, para publicar libros con tapas de cartón recuperado, en los que las mujeres cuentan sus historias de vida. «Aunque eso nos entusiasma mucho, necesitábamos hacer algo para sumar más ingresos –dijo, sin dejar de tejer, Mónica–, y empezamos a luchar para que el intendente de Córdoba nos otorgara becas para realizar tareas como servidoras urbanas. Como no estábamos organizadas en cooperativa, hablamos con el presidente de La Esperanza para sumarnos a esa entidad y así empezamos a trabajar como recicladoras, en redes», agregó Romero.
«Esto que estamos tramando entre todas está hecho con plástico reutilizado», contó Fanny Guerrero, otra de las asociadas, mientras mostraba fragmentos de tejidos entrelazados con material de descarte. «Cuando participamos de las asambleas con otros miembros de la cooperativa, intercambiamos experiencias y planeamos talleres en conjunto. Por eso, además de los servicios urbanos, hacemos muchas tareas en el Campo: dirigimos El Aromito, reciclamos ropa, plásticos y muebles, entre otras labores. Brindamos talleres vinculados a la violencia de género y la sexualidad. Por eso, mientras tejemos, también nos empoderamos», sostuvo Fanny. El área de género está integrada por 15 mujeres y dos varones, además de vecinas del barrio que colaboran. «Siempre estamos atentas. Vamos a los colegios, participamos de eventos, charlas, ferias y si encontramos a una mujer en la verdulería que nos cuenta sus problemas, vemos cómo podemos ayudarla», añadió la tejedora.

El programa
El taller Manos Tejiendo Sueños, Mujeres y Arte, está inspirado en una experiencia española. El objetivo, en este caso, es estrechar vínculos entre las servidoras urbanas con organizaciones que fomentan el intercambio de saberes en red. La propuesta de tejidos con plásticos surgió a partir de la vinculación con el Museo de Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba. «Hace mucho que desde el museo nos propusimos desempolvar el patrimonio y activarlo de otra manera en las comunidades –explicó Silvia Kowalczuk, referente de la institución–. Desde el principio decidimos tejer con fines comunitarios, por eso estamos haciendo un toldo con plástico reciclado para el patio de la Escuela Canónigo Piñero. Las mujeres de aquí –añadió Silvia–, aprendieron muy rápidamente la técnica textil que trajimos. También estamos haciendo otros objetos con reciclados para el uso y la comercialización».

Esperanza
«Trabajo en la administración de la cooperativa desde hace cinco años», contó Manuel Viz mientras cortaba bolsas en tiritas para obtener hilos plásticos. La Esperanza, creada en 2010, surgió por iniciativa de carreros de la ciudad de Córdoba con el objetivo de dignificar su tarea, hacer respetar sus derechos y mejorar las condiciones de vida de los barrios periféricos.
Luego de muchos esfuerzos y reclamos, los trabajadores informales firmaron un convenio con la municipalidad para realizar diferentes servicios: desmalezamiento y mantenimiento de espacios verdes distribuidos en distintos puntos de la ciudad, además de la recolección y reciclaje de residuos recuperables. Por otra parte, a través de la conformación de cuadrillas, la entidad organiza la limpieza de diversos barrios de la ciudad, como así también de predios y/o basurales.
Actualmente, la cooperativa cuenta 250 puestos de trabajo para distribuir entre 700 asociados. Este crecimiento llevó a la entidad a impulsar diferentes actividades sociales en los 30 barrios donde actúa, como el sostenimiento de comedores y merenderos.
Al finalizar el encuentro, Marta Gaitán, quien también es secretaria del Comité de Equidad de Género de la Confederación de Cooperativas de la República Argentina (COOPERAR), invitó al grupo de mujeres de Manos Tejiendo Sueños, y por extensión a la Cooperativa La Esperanza, a firmar el Acta de Compromiso Pacto Cooperativo por la No Violencia de Género, que impulsa la entidad de tercer grado, con el objetivo de contribuir a la construcción de una sociedad con equidad de género, más inclusiva y democrática: «Este pacto –explicó Gaitán–, a través de sus diez compromisos, fomenta, promueve e involucra a realizar acciones concretas de sensibilización sobre la violencia de género, donde las organizaciones cooperativas pueden tener un papel protagónico. Estamos convencidos –concluyó– de que es mejor prevenir las situaciones de violencia antes de que se produzca una tragedia».