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Nada neutrales

Ya no quedan muchas dudas sobre el papel desestabilizador que la OEA jugó en el derrocamiento de Evo Morales en 2019. En junio pasado, un nuevo y exhaustivo informe de la Universidad de Salamanca concluyó que no hubo fraude en las elecciones que dieron ganador a Morales y que luego fueron cuestionadas por el organismo que conduce Luis Almagro. El trabajo se sumó a otros dos análisis independientes que arribaron a idéntico resultado.
Al cierre de esta edición, el Gobierno boliviano evaluaba denunciar a Almagro ante la Corte Internacional de La Haya por complicidad con crímenes de lesa humanidad. Según sostienen en La Paz, el pedido de anulación de los comicios no solo fue el detonante del golpe, sino también de las masacres en El Pedregal, Sacaba y Senkata.
Es probable que Almagro sea investigado también por EE.UU. La Cámara de Representantes de ese país pidió al Gobierno de Joe Biden que ponga bajo la lupa el papel cumplido por la OEA en el golpe boliviano para «garantizar que no ocurran otra vez ataques similares contra la democracia». La solicitud fue presententada por dos representantes de la mayoría demócrata.