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A casi cuatro años de la Ley de Matrimonio Igualitario, las familias con dos padres o dos madres aún generan resistencia. La literatura infantil aporta su mirada para desterrar prejuicios.

 

En 2010, por primera vez en la historia, el Censo Nacional visibilizó a las parejas del mismo sexo, con unión legal o consensual. Según los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INDEC, de un total de 7.304.489 de parejas censadas en el país, 24.228 son del mismo sexo, lo que representa un 0,33% del total de las parejas argentinas. Otro de los datos a tener en cuenta es que un 21% tiene hijos a cargo.
En julio se van a cumplir cuatro años desde que la Argentina, de manera pionera, decidió que el hecho de que una pareja estuviera formado por dos varones o dos mujeres no podía ni debía ser un impedimento para el matrimonio. Así, con la ley 26.618, que reformó el Código Civil, el matrimonio igualitario –que posibilitó el casamiento de más de 7.000 parejas en todo el país, según cifras difundidas por la Comunidad Homosexual Argentina– otorgó los mismos derechos y obligaciones a los integrantes de estas uniones y abrió las puertas también a la posibilidad de conformar nuevas familias.
Tal es el caso de Darío Fernández, que junto con su esposo, Hernán Klein, iniciaron el camino a la paternidad y se dieron cuenta de que la conformación de familias distintas, que salieran del modelo heteroparental, era un espacio casi vacío en la literatura infantil.
«Comenzamos a buscar libros infantiles que trataran el tema y nos sorprendió que en Argentina fuera muy difícil hallar material, lo que encontrábamos eran libros que alguien traía de Estados Unidos o de España», señala Fernández.
En 2011 esta pareja comenzó a asistir a un taller en la Fundación Foro que reunía personas Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (LGTB), en busca de la mejor forma de llegar a la paternidad y la maternidad, donde no sólo se debatían las alternativas al momento de formar familias sino también sobre cómo criar a los hijos de parejas del mismo sexo.
«Uno de los temas que nos preocupaba era la falta de material relacionado con la temática. Casi sin buscarlo comencé a bocetar algunas ilustraciones y a escribir historias a partir de nuestra experiencia y las compartí con amigos y profesionales para que las analizaran desde sus perspectivas. Al compartirlos con el grupo de futuros padres todos coincidieron en que era un material que se debía editar, que podía ser de mucha utilidad para las cada día más numerosas familias homoparentales, que se están formando o ya existen en Argentina», cuenta Fernández.
De esta manera nació Molinos de Viento que ya tiene en su haber tres libros: Anita y sus dos mamás, ¿Cómo llegué a este mundo? y Hay muchas cosas que están bien.
Para Fernández, «una familia puede conformarse entre algunas de las alternativas: por un papá y una mamá con niños, una abuela y nietos, tíos y tías que crían sobrinos, familias conformadas a partir de la adopción, familias ensambladas, una mamá sola con sus hijos y familias con dos mamás o dos papás, que también han existido siempre pero hoy en día se visibilizan y por suerte se multiplican».
En Anita y sus dos mamás se aborda el tema de la co-maternidad desde personajes humanos, contando procesos con nombres reales en cada uno de los casos. No muy lejano, tal vez, a la propuesta que, por ejemplo, puede encontrarse en el Príncipe Flint, de Hendelie Lita Gómez, de Bajo el Arco Iris, una editorial que publica cuentos y relatos ilustrados para niños y jóvenes cuyos temas principales son el amor entre personas del mismo sexo, el matrimonio gay, la adopción homoparental y la identidad de género, todos de descarga gratuita.

 

Relatos maravillosos
«Rosa y Julieta son dos barbies ¿Deberían, como barbies que son, enamorarse de un Ken? Lo que sucede es que… ¡Rosa y Julieta se aman! Y como se aman mucho, mucho, deciden tener una hija, a la que llaman Carrie. ¡Adéntrate en esta maravillosa ciudad barbie y conoce a la familia de Carrie! Seguramente será muy parecida a la tuya».
Así comienza el cuento Rosa y Julieta, mamás, creado por Daniel Oropeza y que forma parte de la colección de Bajo el Arco Iris, que junto con otras editoriales independientes como Molinos de Viento o La Mariposa y la Iguana, abren el abanico de posibilidades para abordar esta temática con los chicos, quienes, dicho sea de paso, siempre están más despojados de los prejuicios que los adultos.
La Mariposa y la Iguana tiene, por ejemplo, en su sección infantil, obras como Una Historia de amor muy espacial, de María Laura Sabino, donde se narra el amor entre «una estrellóloga llamada Lucecia y una persona muuuyyyyyyyy maravillosa cuyo nombre es… ¡Ana! Sí, Ana, que es un simple y precioso nombre que rima con mañana, con bandana y con lo que se me da la gana», según prologa Paula España.
Para la psicoanalista y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina Silvia Jadur, es importante que existan «publicaciones infantiles para conocer la multiplicidad de tipos familiares porque, si vivimos en un mundo donde hay diferencias, a todos los niños hay que brindarles un lugar especialmente para que pregunten, porque habitualmente quieren conocer, investigar sobre todo lo que los rodea, empezando por la enorme curiosidad sobre el origen de la vida, sobre cómo nacieron». En este sentido asegura: «Es importante conocer las necesidades de los niños, ya que la cuestión no pasa por si tienen dos papás, dos mamás, una mamá, o papá, o si no los tienen o si son criados por un familiar o no. Requieren de un adulto que les otorgue seguridad, afecto, cuidado, que los respete para que sean buenas personas, que tengan libertad de pensamiento y acción, que sean solidarios. Ese adulto debe transformarse en el adulto significativo en su desarrollo como ser humano».
Para Jadur, autora además del libro Así fue como llegaste, que aborda el tema de la fertilización asistida y la donación de óvulos, cuando se quiebran los modelos de la familia patriarcal, es difícil meditar dejando de lado la heteronormatividad acuñada a lo largo de los siglos.
Desde hace cinco años, en la localidad de Hurlingham, Buenos Aires, existe la primera y única biblioteca de América Latina, «Oscar Hermes Villordo», dedicada en forma exclusiva a temas LGTB, con más de 5.000 títulos que pueden consultarse de manera gratuita. Su fundador, Pietro Salemme señala que la temática «se publica más ahora que 10 o 20 años atrás, porque hay una especie de “boom”, lo que no significa que todo lo que se publica sea de calidad. En la gran mayoría de los casos es conveniente ir hacia atrás, buscar obras de viejos autores antes que acercarse a una obra oportunista de estos tiempos. La literatura sirve para todo, leer sirve y la literatura está plagada de niños o niñas diferentes, o de familias que no son la tradicional. Se puede trabajar con un texto explícito o no. Lo importante es tener la capacidad de asociar. Creo que las familias homoparentales existieron siempre, sólo que ahora se habla de ello. Hay que correr el eje de atención, quizá no se trate de hablar de quiénes son tus padres, sino de cómo son: ¿son amorosos, te cuidan, te protegen, te aman, te respetan? El ser papá o mamá es una función».
Para Salemme, lo que se tiene que lograr es que este tipo de situaciones no sean un tema. Que no sea necesario explicar nada. «Nadie se asombra ya ni se da una clase especial si los padres de un niño se separaron. Pero en esta instancia, no queda otra que “explicar” y lo mejor es que sea relajadamente. 20 años a atrás yo tuve docentes que frenaron una clase o cortaron un recreo para dar una verdadera lección luego de que parte de la clase agrediera a otro llamándolo puto o maricón. Una de las cosas que planteó la profesora fue la opción de ser diferentes a los padres, de no repetir los prejuicios», relata.

 

Haciendo escuela
En abril de 2011 el colectivo 100% Diversidad y Derechos, Docentes por la Diversidad y la Identidad y la Unión de Trabajadores de la Educación de la Ciudad de Buenos Aires (UTE-CTERA) lanzaron la iniciativa «Escuelas libres de discriminación», para promover el respeto, la valoración y la visibilización de las diversidades en los ámbitos educativos, entre ellas la diversidad sexual, una apertura que parece crecer positivamente.
«Por lo que hemos visto desde que los libros salieron al mercado, hay un gran interés por parte del sector docente. Son los maestros los que más libros han comprado. Son ellos quienes nos cuentan que no existe material que trate estas temáticas y que se están encontrando con que cada día llegan más niños de familias homoparentales a los colegios y muchas veces no tienen en claro las formas de abordar el tema. Creemos que los roles de la literatura, las familias y los maestros son muy importantes en la formación de una sociedad con menos prejuicios y que naturalice y acepte las diferencias entre sus individuos», asegura Fernández.
En la misma línea, Jadur sostiene que «la escuela como institución significativa en el crecimiento de un niño, tendría que contemplar la naturalización de la diversidad de las familias y del origen procreativo».
En tanto, para Salemme, las escuelas tienen la posibilidad de abordar el tema, en principio de la homosexualidad, desde siempre. «Muchos autores que leemos desde primaria han sido homosexuales. Que un niño o niña sea agredido por el grupo por diferente debería ser una alarma para que los docentes puedan hablar libremente del tema. El inconveniente en los niños se presenta siempre ante la mirada de los adultos. Los niños no tienen reparos en si un amigo o amiga tiene dos papás, dos mamás, una mamá y un papá, sólo una mamá, sólo un papá o vive con sus tíos o es adoptado. Si el niño cuestiona algo de eso es porque ya ha sido atravesado por el discurso de los adultos. Yo supe que me gustaban los chicos muchos años antes de cumplir los 10. No era algo que me preocupara, era. Es más, también me gustaban chicas. Y mi pensamiento-niño era que algún día sólo me gustarían o los chicos o las chicas. Pero el día que escuché cómo se hablaba de los homosexuales en los medios, en la calle, y hasta en parte del ambiente familiar, comenzaron mis temores. Estas cuestiones deberían tratarse de manera natural, sin presiones, ni enmarcados en un espacio solemne. Lo importante es el amor. Que tus padres te amen y te cuiden», concluye.

María Carolina Stegman

Ilustración: Pablo Blasberg

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