Papelitos de colores

Medias de red, lencería de encaje y un número de teléfono. La cantante Jimena Barón decidió promocionar su último tema con un afiche que imita la estética de los volantes utilizados para ofrecer servicios de prostitución. Si la intención era provocar, lo logró: las críticas no tardaron en llegar, sobre todo desde quienes consideran a la prostitución como forma de explotación y sometimiento de las mujeres. «Jimena Barón no tiene idea de lo que es la palabra puta», señaló María Elena Leuzzi, fundadora de la Asociación de Víctimas de Violación, la ONG que decidió denunciar penalmente a la cantante. En cambio, desde la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR), volvieron a insistir en diferenciar entre las trabajadoras sexuales y las víctimas de la trata de personas. «Las tensiones que genera el trabajo sexual dentro del movimiento feminista son históricas», aseguró, sobre la polémica, Georgina Orellano, secretaria general de AMMAR.