Sin categoría | LA GESTIÓN DE XI JINPING

Pobreza y derechos humanos

El compromiso del Gobierno de Xi Jinping era terminar con la indigencia cuando se cumplieran 100 años de la fundación del PCCH, el 1 de julio. A mediados de marzo, el presidente chino confirmó que eso era realidad y planteó el próximo gran desafío: terminar totalmente con la pobreza. Al respecto, dijo que para el centenario de la Revolución, en 2049, todos los ciudadanos de esa nación vivirán en una sociedad «modestamente acomodada». Sin pobres y con un nivel de vida razonable.
El combate de la pobreza incluye planes oficiales e inversiones a todo nivel y en todos los rincones del extenso territorio, explica Gustavo Ng, director de la revista DangDai, que cubre el intercambio entre Argentina y China. «Esto creó focos de resistencia adentro que fueron bien aprovechados en el exterior para limar el prestigio del Gobierno chino», agrega. La etnia mayoritaria en China es la Han. Hay otro medio centenar que no llegan al 10% de la población total, pero eso representa nada menos que 140 millones de personas. En estas resistencias Occidente encuentra caldo de cultivo para escalar su prédica por el respeto de derechos humanos en esa parte del mundo. Los uigures de Xinjiang, los tibetanos, los habitantes de Hong Kong, aparecen como víctimas de un sistema brutal. Los derechos humanos, desde esta óptica, son permanentemente violados por el Gobierno chino. Biden reforzó este concepto en el G7, donde pidió «una acción concreta contra los trabajos forzados» en Xinjiang. Ng, que recorrió algunos de esos distritos, entiende que parte del rechazo al Gobierno central se basa en que deben dejar costumbres ancestrales para incorporarse a los nuevos modos de vida. Hay algunas diferencias entre la concepción occidental de derechos humanos y la de los países asiáticos, abunda el coautor de Todo lo que necesitás saber sobre China. «Por ejemplo, desde la Carta Magna inglesa, la Revolución Francesa y la Convención de la ONU, la supremacía la tienen los derechos individuales. En Oriente, los derechos son sociales, comunitarios». Quizás ahí también esté la diferencia entre el combate al coronavirus en Asia y en este hemisferio, donde las actitudes individuales se chocan con las restricciones ordenadas desde el Estado a un precio en vidas que la lejana Asia no registra.