¿Por qué puede ganar Guillier?

«Chile amanece mirando a la izquierda» tituló el portal de noticias El Mostrador para sorpresa de la mayoría de los chilenos que pensaban que su país amanecería girando a la derecha. Influidos por las grandes encuestadoras que vaticinaban una clara victoria de Sebastián Piñera, algunos analistas incluso se atrevieron a pronosticar su triunfo en primera vuelta, con más del 50% de los votos.
Los más pesimistas presagiaban un mínimo del 40% de los sufragios para Piñera el 19 de noviembre. Sin embargo, logró un «magro» 36%, muy lejos de sus expectativas. Piñera, seguramente, sumará el 8% de los votos que obtuvo el derechista José Kast y llegará al 45%.
Pero frente a ese 45% aparece una posible sumatoria del 22% de Alejandro Guillier (continuador de Bachelet), el 20% del Frente Amplio, el 6% de la Democracia Cristina y otro 6% de los votantes de Marco Enríquez Ominami. Una mayoría suficiente para ganar en la segunda vuelta.
Las encuestadoras no supieron leer el clima social que se fue incubando en Chile desde la protesta de los estudiantes secundarios en 2006, las movilizaciones de los universitarios en 2011, o las manifestaciones recientes contra los fondos de pensión privados (las AFP). Se fue generando una nueva corriente de opinión, con duras críticas hacia la coalición de gobierno, en el poder desde el retorno de la democracia en 1990, que no realizó modificaciones sustanciales a las estructuras sociopolíticas heredadas de la dictadura. Los jóvenes se fueron articulando y tejiendo lazos con diferentes referentes sociales para constituir una nueva fuerza política por fuera de los históricos partidos. Así, se formó el Frente Amplio, que se convirtió en la tercera fuerza del país. Ahora Guillier es el favorito, aunque una segunda vuelta es una nueva votación y tiene sus propias reglas.