Prácticas alternativas

Las empresas recuperadas por los/as trabajadores/as (ERT) son experiencias históricas en nuestro país. Mantuvieron un crecimiento desde 2001, cuando hubo una primera etapa de experiencias que se conformaron a la luz de la grave crisis socioeconómica, y una segunda etapa, donde las formas autogestionadas se reconocen como modo de organización posible por parte de los/as trabajadores/as ante el quiebre de empresas.
Desde la asunción del presidente Mauricio Macri se abrió una nueva etapa para las ERT, debido a la aplicación de políticas de ajuste neoliberal que inciden directa e indirectamente en sus actividades y en la vida de sus integrantes. Es un escenario desafiante en el cual se debe fortalecer la integración y pensar en estrategias conjuntas para incidir en la política, la economía y lo social. Esto lleva a pensar en la generación de nuevos espacios de acciones colectivas, como la presentación y debate del proyecto de ley para declarar en emergencia la situación de las ERT, como la consolidación de los ya existentes.
En este marco, no se parte de cero. Las ERT son prácticas alternativas a un sistema que centra atención en la acumulación de la ganancia, la propiedad privada y la expulsión de trabajadores/as. A lo largo de su trayectoria demostraron ser fuente de generación de conocimiento colectivo permanente en distintos campos: económico, político, social, comunicacional, administrativo, de gestión, contable, legal, entre otros. Si bien estamos ante un escenario complejo, es importante rescatar las enseñanzas que deja la autogestión día a día y los saberes y trayectorias que supieron acumular los/as trabajadores/as a lo largo de estos años, y que son socializados con nuevas experiencias y con actores/as que transitamos estos espacios. Y que podemos resumir en estos tiempos de la siguiente manera: ¡aquí no se rinde nadie!