Querida presencia

Se conmemoró, con un acto en la sala González Tuñón, un nuevo aniversario del nacimiento de Ernesto Guevara, al que asistieron embajadores, dirigentes sociales y el hermano menor del recordado líder de la Revolución Cubana.

Panel. Junio, Mendoza y Pérez abordaron distintos aspectos de la figura del Che. (Horacio Paone)

El pasado 14 de junio se cumplieron los 89 años del natalicio de Ernesto Che Guevara y, como ya es habitual, en el Centro Cultural de la Cooperación se realizó un homenaje al recordado líder revolucionario. En una colmada Sala Raúl González Tuñón se llevó a cabo el acto que contó con la participación del embajador de la República Bolivariana de Venezuela en la Argentina, Carlos Eduardo Martínez Mendoza; el embajador de la República de Cuba en Argentina, Orestes Pérez Pérez; y el director del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, Juan Carlos Junio. Este último dio la bienvenida y celebró que entre el público estuviese nada menos que Juan Martín Guevara, hermano menor del Che, junto a una delegación del Partido Comunista. Asimismo, agradeció la organización del evento por parte de AUNA (Asociación por la Unidad de Nuestra América) y leyó una salutación de la Central de Trabajadores de la Argentina firmada por Rodolfo Baradel (secretario de Relaciones Internacionales de la CTA de los Trabajadores). «Hablar del Che es una tarea difícil, es un tanto abrumador porque qué no se ha dicho, qué no se dirá sobre todos los valores y los aportes del Che», dijo Junio. Y agregó: «Asociando la figura, la trayectoria y el rol del Che en Nuestra América, y yo diría en el mundo, lo primero creo que es asociar al Che con el comandante Fidel Castro. Creo que es difícil poder imaginar, interpretar, el recorrido del Che sin hacerlo junto al recorrido del compañero Fidel Castro. Creo que si lo vemos desde ese lugar seguramente vamos a poder desentrañar mucho mejor los valores, el aporte y la trayectoria del Che. Fidel, en alguna oportunidad, dijo que el Che, por su compromiso, por sus principios revolucionarios y por su integridad, es quizás uno de los hombres más trascendentes de la historia de la humanidad». Junio finalizó diciendo: «La valentía del Che, tan notoria, no solo fue la valentía de dar su vida cuando lo mataron, sino que estuvo a lo largo de todo su recorrido militante».

Marca indeleble
«El Che es de esos seres humanos tan diversos, tan amplios, con un pensamiento tan profundo y con una huella tan integral como la que han dejado en su paso terrenal», señaló Martínez Mendoza y afirmó que su intención era «abordar el tema desde el lado humano» y remarcó un hecho que no siempre se toma en cuenta: la relación entre la juventud y lo revolucionario. Desde la eterna juventud del Che en el imaginario de la gente hasta cómo esta relación influyó en los miles de jóvenes que luchan día a día por un mundo mejor. Y cómo esta lucha solo es posible con la juventud, sea por una cuestión de edad o de actitud.
«Este encuentro es una feliz iniciativa, y en un espacio en el que están todos unidos por este ideal de justicia y de seguir luchando por un mundo mejor. Yo creo que todos los homenajes que se hagan al Che son pocos. Pensar al Che es pensar en esa figura legendaria, esa figura mítica, que trascendió la época en que vivió y se ha convertido en un mito para muchas generaciones en el mundo». Con estas palabras dio inicio a su intervención Pérez Pérez. Y desde su lugar de embajador trazó un paralelismo afirmando que el Che, casi sin proponérselo, fue «uno de los primeros diplomáticos de la Revolución Cubana» cuando, a los pocos meses del triunfo de la revolución, emprendió una gira por países de África, Asia y Europa. «Otro elemento es el altruismo, el compromiso, la defensa de un proyecto, de una revolución como la cubana, defendida tan fielmente y estoicamente por el Che en los primeros viajes que hizo al exterior, en las defensas que hizo a la revolución cubana en los foros internacionales, en Naciones Unidas, fue un abanderado, como pocos, de la defensa de la Revolución».