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Recetario vintage

Como sucedió en la década del 90, la implementación de medidas «multipropósito» que apuntan a incrementar el empleo formal y a reducir la economía informal alberga otros objetivos, como desfinanciar el sistema previsional y beneficiar a empresarios.


Sector privado. En 2016 las pymes preservaron más puestos de trabajo que las grandes firmas. (Subcoop)


El gobierno de Cambiemos parece decidido desde su llegada al poder a poner en marcha una política económica que hace 25 años dio resultados desastrosos, no solo en la realidad nacional, sino también a nivel continental. En ese marco, el gabinete económico junto con la cartera laboral están elaborando un paquete de medidas para transformar el mercado de trabajo argentino. Como el meteorólogo de la película El Día de la marmota –que cada mañana descubre que su vida es un loop infinito–, el proyecto incluye –en línea con las recomendaciones publicadas en febrero por el Fondo Monetario Internacional– reducir los costos de contratación de los asalariados en términos de aportes y contribuciones a la seguridad social de las empresas, además de otras modificaciones y reformas de leyes que regulan el mercado laboral y que albergan una única y preclara misión: reducir el costo laboral de los empresarios.
La eximición de contribuciones patronales para los empleadores –de acuerdo con Hacienda y Trabajo– posee tres objetivos simultáneos y «multipropósitos»: la contratación de más trabajadores, reducir la tasa de desocupación y disminuir la economía informal. Serán beneficiarias aquellas empresas que contraten un trabajador «por tiempo indeterminado y registrado», siempre y cuando dicha contratación «produzca un incremento en su plantel de trabajadores». El incentivo será más elevado (hasta 30%) en Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa y Santiago del Estero, y de hasta 10% en Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, San Luis, La Pampa, Entre Ríos, San Juan, Mendoza, Río Negro, Santa Cruz, Chubut, Neuquén, Tierra del Fuego, y Ciudad de Buenos Aires.


Debate
«Desde 1980 sucesivas reducciones de las contribuciones a cargo de los empleadores fueron implementadas con la promesa de que estimularían la inversión y crearían empleo. Sin embargo, estas políticas solo produjeron un fuerte deterioro financiero del sistema previsional», sostuvo Florencia Medici, docente de la Universidad Nacional de Moreno en una nota para Página/12. «Como resultado de las continuas reducciones de los costos laborales, en un contexto de flexibilización del mercado de trabajo y apertura comercial, hubo crecientes tasas de desempleo y de informalidad», explicó Medici. En la misma línea, un informe del Instituto de Trabajo y Economía (ITE) Fundación Germán Abdala, afirmó que «entre 1994 y 1999 –cuando las contribuciones se redujeron más del 50%– el desempleo aumentó considerablemente hasta alcanzar el 14,7% en 1999 y superar el 20% con la salida de la Convertibilidad en 2002».
Si el verdadero objetivo del gobierno es crear empleo de calidad, los datos empíricos a nivel global demuestran que no existen recetas mágicas para lograrlo. «Como primer requisito –señala el informe de ITE–, las políticas macroeconómicas deben estar enfocadas a asegurar una tasa mínima de crecimiento, con el fin de sostener el nivel de empleo. Si la economía se contrae, lo más probable es que el desempleo termine aumentando, tal como sucedió en 2016». Y agrega: «A nivel sectorial, cada rama del entramado productivo tiene sus especificidades, con lo cual, cualquier estrategia que busque impulsar el empleo debe reconocer estas particularidades». Y para muestra bastan los últimos datos del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA). En todos los sectores «al interior de la industria se ha mostrado una disminución en el número de puestos de trabajo». Mientras que «la caída de puestos de trabajo registrados en el sector privado (alrededor de 128.000) se explica mayormente por el comportamiento de las grandes empresas ya que, en términos relativos, las empresas más pequeñas tendieron a preservar más el empleo».