Reconocimiento al compromiso

En el marco de la conmemoración cooperativa, el IMFC y el CCC entregaron, por primera vez, una distinción a destacadas personalidades de las Artes y las Ciencias Sociales que promueven prácticas solidarias y el pensamiento crítico.

Galardonados. Brizuela, Cravino, Banegas y Rinesi destacaron los fundamentos de la iniciativa. (Jorge Aloy)

 

Con el objetivo de reconocer la producción intelectual, artística y cultural de aquellos creadores comprometidos con el pensamiento crítico y las prácticas transformadoras y solidarias, y con una clara proyección americanista, el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC) y el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (CCC) entregaron el Premio Floreal a las Artes y las Ciencias Sociales. El galardón, que será otorgado cada dos años, como en esta oportunidad, en el marco de la celebración del Día Internacional de las Cooperativas, lleva el nombre del reconocido dirigente cooperativo y fundador del Centro Cultural, Floreal Gorini, dado «el valor simbólico que representa en términos ideológicos por su extensa trayectoria y compromiso con el movimiento solidario, y por su incansable lucha en la batalla cultural», explicó el director del CCC, Juan Carlos Junio.
Los premiados fueron la actriz, directora, maestra de teatro y cantante, Cristina Banegas; el escritor y traductor Leopoldo Brizuela; la antropóloga, docente universitaria e investigadora, María Cristina Cravino; y el filósofo, politólogo y docente, Eduardo Francisco Rinesi. «En tiempos de elogios a la apoliticidad, de “autonomía del arte” o de “reglas de mercado”, este premio, en dirección contraria, reconoce desde nuevos conceptos y teorías la contribución fundamental del arte y las ciencias sociales a la política», señaló Junio.
En la apertura del acto, la coordinadora del encuentro, Mariana Anzorena, leyó una carta enviada por el presidente del Banco Credicoop y diputado nacional, Carlos Heller. «En tiempos que arrecian vientos neoliberal-conservadores, el resguardo de las luchas emancipatorias resulta un elemento imprescindible que fortalece nuestras convicciones de bregar por una sociedad más justa y solidaria –expresó el dirigente en relación con la también conmemoración del Bicentenario de la Independencia–. Con esta identidad, aun en las circunstancias más difíciles, reafirmamos valores y principios irrenunciables de los que nuestro movimiento puede dar testimonio: ética, trasparencia, solidaridad y participación democrática en la gestión asociativa. Por ello, la primera edición de los premio Floreal está a tono con el ejercicio permanente de esta díada de pensamiento y acción», manifestó Heller en la misiva.

 

Contribución fundamental
El primero en recibir el premio fue el filósofo y politólogo Eduardo Rinesi. «Reconocemos en él a un luchador, a un pensador, a un docente, a un militante político y a un compañero a quien queremos y respetamos, porque cuando la Patria vive momentos oscuros, difíciles y cruciales, necesitamos de hombres y mujeres decididos a asumir en plenitud el compromiso moral con su pueblo y con su época», argumentó el director del CCC. Luego de hacer un rápido recorrido por las historia de las Ciencias Sociales y del pensamiento crítico en la Argentina, Rinesi destacó el hecho de que el CCC y el IMFC hayan decidido promover el Premio Floreal «en un tiempo de celebración de la apoliticidad» y reivindicó la repolitización del arte y de la ciencias sociales. En cuanto al rol de los intelectuales, el exrector y actual docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento, propuso repensar las funciones tradicionalmente atribuidas a la academia. «La universidad debe atender a las necesidades sociales, no desde una mirada filantrópica sino a través de un fuerte compromiso social y como parte de la comunidad», señaló el politólogo.
Al momento de convocar a la antropóloga María Cristina Cravino, el presidente del Instituto Movilizador, Edgardo Form, dijo que la decisión de reconocerla, responde a su condición de intelectual que «ha sabido combinar el rigor en la producción de conocimientos con el compromiso afectivo y militante para generar nuevas formas de intervención, para comprender y transformar la realidad». Además, Form destacó su extensa trayectoria académica, investigativa y su producción bibliográfica. «Estamos en un momento particular del país, donde se han caído muchas conquistas y en el cual debemos analizar qué pasó, por qué muchos de los derechos ampliados que conseguimos no fueron entendidos por la gente. Por eso debemos ver cómo pensar la desigualdad hoy, en este nuevo neoliberalismo que vivimos», manifestó Cravino e instó a reflexionar sobre los modos de resistencia y de lucha que plantea el escenario social y político actual.
«Leopoldo Brizuela tiene una gran trayectoria en la lucha por los derechos humanos, es un gran escritor nacional y un argentino comprometido con el destino de su pueblo y su cultura», dijo Junio cuando le entregó el premio al escritor y traductor. «En general, los que escribimos ficción nos llevamos mal con las ideas abstractas. Esto a veces nos genera culpa, pero el arte piensa de otra manera, no contraria, sino diferente. Por eso yo no me siento premiado, sino que es premiada la ficción y la poesía, porque el impulso de empezar a escribir una novela, poemas, el impulso de hacer teatro es el mismo impulso que nos lleva a solidarizarnos con los demás», manifestó Brizuela en relación con el modo de militancia que tienen los artistas a través de su arte.  
Por último, fue premiada la actriz y directora. «Cristina es una grande del mundo de la interpretación artística y es una parte entrañable de esta institución –dijo Form–. Felizmente hemos contado con ella en innumerables representaciones, todas de absoluta excelencia». En tanto, Banegas dijo: «Hoy más que nunca tenemos que estar comunicados y unidos. En mi caso el compromiso está vinculado con actividades artísticas y culturales de resistencia a este neoliberalismo que propone una nueva construcción de sujeto, donde prima el consumo y la vacuidad. Nuestro compromiso –concluyó la actriz–, como artistas, con los organismos de derechos humanos, es un compromiso para siempre, ético, estético, político y hasta que la muerte nos separe».