Rugby fuera del clóset

Partido. Ciervos Pampa contra Ensenada. (Gentileza Ciervos Pampa)

 

Salen a la cancha con sus medias multicolores, que representan la bandera de la diversidad sexual, y jugar es para ellos un acto deportivo y al mismo tiempo político. Son los integrantes de Ciervos Pampa, el primer equipo de rugby LGBT de América Latina, que se suma a una tendencia internacional de formaciones que apuestan a defender el valor de la inclusión y a luchar contra la violencia y la discriminación. Surgido como respuesta a las prácticas discriminatorias que muchos jugadores padecieron en sus clubes, e integrado por más de 30 jugadores gays y heterosexuales, los Ciervos Pampa debutaron –con otro nombre– en 2001, en el primer torneo de rugby seven gay realizado en Washington y organizado por la International Gay Rubgy (IGR). Ese primer equipo se fue disolviendo y el proyecto fue retomado en 2012. Hoy participan de la segunda división del torneo empresarial de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA). «La idea es que Ciervos Pampas en un futuro no exista –señaló en diálogo con el portal ANRed el jugador Santiago Santillán– porque los putos van a poder jugar donde se les dé la gana y compartir su sexualidad abiertamente».