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Sobre rieles

La decisión oficial de recuperar la producción de material rodante involucra a cerca de 150 pymes. Fabricación nacional de 1.050 vagones para transporte de carga.

 

Línea productiva. Cerca de 200 trabajadores de la fábrica de Río Tercero y 250 talleres y pequeñas empresas participan en el proceso. (Fabricaciones Militares)

La recuperación de la industria ferroviaria a manos del Estado nacional es una importante oportunidad para pequeñas y medianas empresas para pasar a abastecer los polos productivos de fabricación y mantenimiento de vagones y locomotoras. Con la puesta en marcha de la Fábrica Militar (FM) de Río Tercero, se puso en valor a 150 pymes proveedoras, lo que las convierte en un nexo articulador entre los sectores público y privado en la industria nacional. Para 2025 se proyecta que el sistema de transporte multiplique al menos por tres la carga transportada por vías férreas.
La fabricación de material rodante en el país tendrá por lo tanto un importante efecto multiplicador al dinamizar la producción local y generar empleo calificado e inversiones, según estimaciones realizadas por FM Río Tercero. Esto abre un abanico de potencialidades, a partir de la articulación de todas ellas como complejo productivo, para planificar y dirigir la reconfiguración de una cadena productiva que es vital para el presente y el futuro del país, tal como se detalla en el Plan Estratégico 2012-2016. Con el objetivo de fortalecer el polo metalúrgico de Río Tercero y alrededores, la Confederación General Económica de la República Argentina, la Universidad Tecnológica Nacional –Regional Villa María– y la Universidad de la Defensa Nacional trabajan en el diseño de vagones y material rodante.
La historia de los ferrocarriles es, en el mundo y en la Argentina, una historia de pioneros. El tráfico ferroviario de cargas alcanzó su récord absoluto de 45 millones de toneladas en 1930, pero desde ese pico comenzó su declive. En la década del 90 se produjo una gran reversión, con tráficos de entre 20 y 25 millones de toneladas.
 

Hecho en Argentina
En julio de 2014, el gobierno nacional anunció que en la Fábrica Militar de Río Tercero se construirán 1.050 vagones para el ramal ferroviario del Belgrano Cargas, con una inversión de 972 millones de pesos. Se espera que en el próximo año se entreguen las primeras unidades. El 90% de los componentes del material rodante es nacional e involucra la participación de más de 20 proveedores metalmecánicos de distintos puntos del país, como Córdoba, Santa Fe o Buenos Aries, creando centenares de puestos de trabajo que retroalimentarán el sistema ferroviario, de acuerdo con fuentes del Ministerio de Interior y la Dirección General de Fabricaciones Militares de Río Tercero.
Para iniciar la recuperación de la industria ferroviaria se invirtieron 177 millones de pesos en Fabricaciones Militares, con el objetivo de construir una línea de procesos semiautomatizados de ingeniería nacional, en la cual se incluyeron cuatro puestos enteramente robotizados.
«Ser autoridad de diseño es la única garantía para maximizar la integración nacional», afirma Santiago Rodríguez, titular de Fabricaciones Militares y secretario de Ciencia, Tecnología y Producción para la Defensa. El directivo destacó el papel clave de esta empresa estatal al momento de «traccionar toda una cadena de valor y generar una industria competitiva». La nueva línea de producción está configurada para tener una capacidad de dos turnos en los que se pueden construir hasta 3 vagones por día, es decir, 600 vagones por año. En la actualidad, alrededor de 200 trabajadores de la planta están abocados a este proyecto de manera directa, a lo que se suman 250 pymes industriales de forma indirecta, según explicó Rodríguez.
Además, hay empresas que hoy acompañan y que apostaron a la actividad en un momento de franca decadencia. La fábrica de trenes Materfer fue creada por la ya desaparecida Fiat Ferroviaria a finales de la década del 50, y continuó como su subsidiaria hasta 2002. Ese año Sergio Taselli compró la empresa por 5 millones de dólares, adquiriendo la maquinaria, los planos del material rodante construido durante toda la historia de la fábrica y la marca Material Ferroviario. El predio posee 25 hectáreas, una superficie cubierta de 66.800 metros cuadrados y cerca de 200 maquinarias.
La apuesta por el sistema ferroviario busca reducir el costo logístico, el cual favorecerá a empresas de menor tamaño. La carga de 45 toneladas de cada vagón equivale aproximadamente a la de un camión y medio, lo cual lo vuelve un medio de transporte muy eficiente en largos recorridos. Además, el vagón tipo plataforma no solo permite transportar contenedores, sino también otras cargas, como durmientes, rieles y bobinas de acero, un insumo vital para la industria.
El desafío que se plantea a la hora de recuperar estas capacidades para la industria nacional es hacerlo bajo un esquema coordinado para que no se multipliquen estructuras innecesariamente. Se impone entonces contar con una organización de la producción que sea flexible ante los eventuales vaivenes del mercado y en la cual se trabaje con una cadena de proveedores desarrollada. «En los próximos 10 años la reactivación de la red de cargas demandará 1.400 vagones anuales, una oportunidad enorme para nuestra industria», señaló Rodríguez. Para alcanzarlo, cada actor debe especializarse en la etapa o proceso en el que pueda alcanzar mayor eficiencia, dado que existen capacidades instaladas que con relativamente poco esfuerzo pueden ser utilizadas. Para pequeñas fábricas y talleres significará no solo un impulso inmediato en términos de demanda sino también la posibilidad de contar con perspectivas de mediano y largo plazo.

Cristian Carrillo