Tan lejos, tan cerca

Siguiendo una línea iniciada hace exactamente medio siglo en la Universidad del Salvador, el interés por el gigante asiático crece y se profundiza en espacios académicos de todo el país. Un acercamiento al complejo rompecabezas de una cultura milenaria.

Mandarín. Entre 2.000 y 3.000 personas por año deciden aprender el idioma. (Alamy Stock Photo)

Desde que, en 2004, Argentina aceptó formar una «asociación estratégica» con China, luego elevada a «integral», la relación bilateral se profundizó. Por eso, a un primer impulso en el aprendizaje del idioma mandarín por parte de 2.000 a 3.000 estudiantes por año, le siguió la aparición de espacios universitarios para el estudio ya no solo del idioma oficial chino, sino de su historia y cultura.
Pionera en la materia fue la Universidad del Salvador hace justo 50 años, cuando el padre jesuita Ismael Quiles formó la Escuela de Estudios Orientales. Jorge Malena, que allí dirige la Tecnicatura en Estudios de China Contemporánea, dijo a Acción: «Cuando Quiles, siguiendo el espíritu jesuita y teniendo una sólida formación filosófica, visitó Oriente, comprendió que teníamos un gran déficit de conocimientos con respecto a esas ricas y milenarias culturas. Su inquietud personal –como muchos siglos antes había hecho otro jesuita, Mateo Ricci– dio impulso a esta escuela. La Tecnicatura se creó en 2004 y su objetivo es abarcar todos los aspectos posibles de China, un rompecabezas complejo al cual, si le falta una pieza, se vuelve aún más complejo».
En 2018, la Universidad Nacional de La Plata abrirá su especialización en Estudios Chinos, cuya particularidad es ser la primera carrera de posgrado organizada en forma conjunta con un ente chino, el Instituto Confucio-UNLP. Según su director, Norberto Consani, «hay una necesidad obvia y urgente de que se conozca Oriente en general y China en particular, para una apertura mental. Hasta hace poco, era una sofisticación abocarse a estos estudios, pero hoy no. Desde el área pública, es esencial darle un rango institucional a estas iniciativas para que haya continuidad, lo cual es clave». Y en 2017, para citar otro ejemplo, también la Universidad Nacional de Lanús abrió su especialización en Estudios en China Contemporánea, en el marco de su Programa de Cooperación y Vinculación Sino-Argentina, dirigida por Sabino Vaca Narvaja.
En la Universidad de Buenos Aires, los espacios sobre China están más dispersos. La Facultad de Ciencias Sociales, a través del Instituto Gino Germani y por lazos con el Conicet, tiene ciertas líneas de investigación, en tanto la Facultad de Ciencias Económicas alberga a un Instituto Confucio. Letras abrió un curso de extensión. Otras universidades públicas con propuestas para estudiar a China y Asia Pacífico son la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Untref), con una especialización que dirige Carlos Moneta; la de San Martín (con su CEMECH, Centro de Estudios de los Mundos Eslavos y Chinos) y la de Rosario, donde se destaca el profesor Eduardo Oviedo.

Nuevo campo intelectual
Entre las privadas, la Universidad de Congreso, con sede en Mendoza, entre otras actividades, publica la revista especializada en las relaciones sino-argentinas Dang Dai. Y la UTDT tiene un programa sobre Oriente que dirige Mariano Turzi, para quien «el interés actual en estudios sobre China se debe a razones económicas: por la inserción laboral a partir del manejo del idioma, y culturales: es un país que cada vez está más cerca en nuestra vida cotidiana, como antes fueron los europeos. En lo académico, estamos viviendo la construcción de un campo intelectual. El caudal de investigaciones creció con la apertura china en los 80 y fue directamente proporcional al posicionamiento de ese país como un actor global líder». Por fuera del ámbito universitario, otras instituciones que siguen al gigante asiático son el Grupo sobre China del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, en el cual confluyen muchos de los sinólogos argentinos; el CLEPEC (Centro Latinoamericano de Estudios Políticos y Económicos de China), que preside Francisco Cafiero, y la Fundación ICBC, con su escuela de Comercio Exterior, entre otras.
Los viajes de intercambio de estudiantes argentinos y latinoamericanos hacia universidades e institutos chinos aportan lo suyo y expresan un signo de estos tiempos: un mundo cada vez más interconectado.