Tesla choca la industria

Imperfectos. Aún se necesita al chofer.

 

Tal vez la propuesta más atractiva de la tecnología sea la posibilidad de disfrutar solo la parte buena de los placeres: gaseosas sin azúcar, café descafeínado, gimnasia sin esfuerzo, llegar rápido sin aburrirse... Esta última promesa, explotada por varias compañías que desarrollan autos capaces de manejarse solos en forma segura, sufrió recientemente un golpe muy duro: un auto de la empresa Tesla, autorizado únicamente para usuarios experimentados, transitaba por la ruta en piloto automático cuando impactó contra un camión que giró a la izquierda desde el carril contrario. El auto pasó debajo del trailer y avanzó cerca de 400 metros antes de impactar contra un poste de luz. El conductor, que venía mirando una película de Harry Potter, murió en el acto. Al parecer, el día era tan soleado que el sistema no percibió el trailer blanco en su camino. Es el primer choque fatal de este tipo de automóviles y un lastre grande para una industria que invierte millones. Si las empresas quieren concretar los lanzamientos previstos para los próximos años, deberán conducir con mano firme hacia el futuro.