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La gestión ambiental en las pymes. Casos exitosos, desafíos y propuestas públicas y privadas. Nichos de mercado en provisión de bienes y servicios ambientales.

 

Ensayos. El INTI realiza pruebas para fabricar pintura látex en base a cáscara de huevo. (gentileza INTI Comunicación)

No todo es basura. Los desechos domésticos e industriales pueden convertirse en un insumo para la actividad manufacturera o una oportunidad de negocio para las pequeñas y medianas empresas. Cada año se generan en el país más de 14 millones de toneladas de residuos que se depositan en basurales a cielo abierto o en rellenos sanitarios. Un programa eficaz de discriminación por origen y procesamiento de la basura como insumo industrial permite, además de evitar enormes costos sociales, ambientales y sanitarios, generar valor agregado y puestos de trabajo. En los últimos años se lograron avances en la incorporación de gestión ambiental en el segmento pyme, señalan desde la Dirección de Control de Contaminación de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. El principal obstáculo –dicen– es la falta de información que lleva a la falsa presunción de que el costo de un cambio tecnológico es mayor que el beneficio.
Ya desde la Buenos Aires de Juan de Garay, la basura fue un problema para gobernantes y vecinos. Al construirse en 1580 el primer fuerte de Buenos Aires –en la actual Plaza de Mayo– el foso que lo rodeaba fue rápidamente convertido en un depósito de basura. Así nacía el primer basural a cielo abierto en territorio rioplatense. Desde entonces, los distintos gobiernos dispusieron medidas tendientes a ordenar la recolección de residuos domiciliarios y de la vía pública. Sin embargo, el problema de la disposición está todavía lejos de encontrarse resuelto.
Desde el punto de vista de ocupación del mercado, las pymes juegan un rol protagónico en el segmento de consultorías y proveedoras de equipos menos sofisticados, como bombas, motores y caños, entre otros. En cuanto al segmento de equipos más sofisticados, como los destinados al tratamiento de efluentes adaptados a determinados usos industriales, la oferta está cubierta fundamentalmente por representaciones de empresas extranjeras. Otra área en la que predominan las empresas grandes es en la de incineración de residuos.

 

Reciclado
El compromiso empresario en gestión ambiental responde a distintos factores endógenos y exógenos: sector de actividad al que pertenecen, tecnología empleada, localización y presión regulatoria y del mercado. En la Argentina, los sectores denominados «ambientalmente sensibles», en los que actúan mayormente pymes, son alimentación, frigoríficos, textiles, curtiembres, limpieza y tocador, química, papel, cartón y sus manufacturas, imprentas y metalurgia, de acuerdo con datos de la Cepal. Según un relevamiento realizado por el INDEC sobre unas 1.500 pymes, el 34% realizó mejoras en la eficiencia del uso de agua, insumos y energía, seguido por incorporación de sistemas para tratamiento de efluentes y residuos (26%), reciclado interno o externo (23%), modificación de procesos contaminantes (17%), sustitución de insumos contaminantes (15%), acciones de remediación del medio ambiente (15%), desarrollo de productos menos agresivos al medio ambiente (9%) y certificación de gestión ambiental (5%).
En el país existen alrededor de 750 empresas que ofrecen bienes y servicios ambientales, de las cuales cerca del 90% son pymes, en tanto que el resto está constituido por filiales o representaciones de empresas extranjeras y, en menor medida, por unidades de negocios nacionales de gran tamaño. Entre las actividades ofrecidas se destaca la venta de equipos, consultoría, tratamientos, recolección, transporte y disposición de residuos y servicios de ingeniería, según informa el Ministerio de Industria. Las pymes que operan en el sector medioambiente generalmente tienen estructuras pequeñas y flexibles, y eventualmente recurren a la contratación de personal temporario cuando la demanda del mercado supera su capacidad de oferta.
Los plásticos representan un 14% de los desechos, a razón de 12 millones de botellas por día. Si bien son 100% reciclables, en la actualidad sólo se recupera un 30%, perdiéndose cerca de 100 millones de dólares al año en basurales. En el sector lácteo se avanza en la reutilización del suero. Por cada 10.000 litros de leche cruda que se usan para fabricar quesos queda un remanente de 8.500 litros de suero, que la mayoría de las pymes lácteas desechan sin procesar. A fines de 2013 la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas (APYMEL) firmó un convenio para desarrollar una Unidad de Concentración de Suero Lácteo, con el objetivo de convertir este desecho en un concentrado proteico para la industria farmacéutica y alimentaria, cuyo valor de mercado supera los 6.000 dólares por tonelada.
Más ejemplos. La Estación Experimental Reconquista del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) desarrolló un «biodigestor» que transforma residuos orgánicos en biogás y fertilizantes naturales. Desde el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) se realizan también pruebas para convertir la cáscara de huevo en pintura látex, a partir de la extracción de carbonato de calcio para su uso industrial. La producción local de huevo genera 58.260 toneladas de cáscaras al año. Por su parte, Urbono, un emprendimiento que arrancó a comienzos de 2013, fabrica y comercializa kits para el reciclado hogareño de residuos orgánicos, teniendo en cuenta que las sobras de comida representan el 50% de lo que cada hogar tira.
Los problemas a los que se enfrentan las empresas son la falta de información, el alto grado de informalidad y defectos de diseño en la normativa ambiental o falta de aplicabilidad. En tanto, los incentivos pueden provenir del mercado, por exigencias de clientes en normas y procesos; y por regulatorias de responsabilidad social corporativa, adoptadas voluntariamente o impuestas mediante convenios con firmas transnacionales o por la demanda de compradores. En el país existen microcréditos para manejo de residuos sólidos urbanos, recolección y reciclado, fondos rotatorios, incentivos fiscales y asistencia técnica en materia financiera para pymes. La Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, dependiente del Ministerio de Ciencia, adjudica hasta 800.000 pesos de aportes no reembolsables para el financiamiento de proyectos para desarrollo tecnológico de pymes que minimicen el impacto medioambiental.

Cristian Carrillo

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