Trump despierta a California

El triunfo de Donald Trump ha provocado un terremoto dentro de los Estados Unidos. Uno de los estados más afectados es California, donde vive un porcentaje muy alto de inmigrantes hispanos. Varios alcaldes ya han manifestado que no aceptarán órdenes del gobierno para deportar inmigrantes y se multiplican las protestas contra el presidente. Por otra parte, la llegada de Trump le dio impulso a un movimiento que existe hace pocos años y que plantea la separación de California de los EE.UU. Inspirados en el referendo escocés de 2014 que tenía como objetivo separarse del Reino Unido, un grupo de ciudadanos creó la plataforma «Yes California» (Sí, California). Más tarde, jugando con la palabra exit (salida en inglés) que se utilizó para el referendo en el Reino Unido (Brexit) o la amenaza de que Grecia abandonara la Unión Europea (Grexit) comenzaron a utilizar la expresión «Calexit», California exit, California se va. A diferencia de los vascos o catalanes que quieren separarse de España porque dicen pertenecer a naciones diferentes, en este caso el argumento central para impulsar la separación es que el estado rico de California le da al gobierno central mucho más dinero de lo que recibe. California, con casi 40 millones de habitantes, es considerada la sexta potencia económica mundial, delante incluso de Brasil y Francia.
Es la tierra de la industria de Hollywood y está Silicon Valley, la capital mundial de la innovación tecnológica, además de ser el hogar de 4 de las 10 mayores empresas del mundo. Pero ahora, más allá de lo económico, muchos de los que se quieren separar de EE.UU. plantean una cuestión de valores y –en primer lugar– que no están dispuestos a perseguir inmigrantes.
Trump asumió la presidencia y se abrió una caja de Pandora. ¿Será California un demonio que se sale de esa caja?