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Un negocio abierto

La producción de envases, vinculada con la actividad de consumo, fue impulsada por el crecimiento de la demanda interna en los últimos años. Reducción de costos e impactos medioambientales.

 

Envases. De los 4oo millones de toneladas que se producen a nivel local, los plásticos representan el 20% del total. (Guadalupe Lombardo)

Todo entra por los ojos. Se puede incluso saborear el producto al observar solo el envase. El packaging de un producto es su tarjeta de presentación y en muchos casos constituye una pieza esencial de la estrategia comercial de una firma. La actividad, cuyo desempeño está vinculado fuertemente con el consumo, tiene altos estándares de calidad, donde los niveles de competitividad son muy exigentes. Esa vinculación le permitió al sector del embalaje acompañar el despegue del aparato productivo nacional a partir de 2003 con énfasis en el consumo interno. De acuerdo con el material con el que están construidos estos embalajes, las pymes se referencian por su producción, ya sea de vidrio, cartón, papel, plástico, madera y metales.
El envase está presente en casi todos los sectores: alimentos, bebidas, farmacia, industria, reciclado, gastronomía, cosmética, supermercados, agro, construcción, calzado, limpieza, industria pesquera, cuidado personal y cosméticos, cuidado de la salud y productos tecnológicos, entre otros. En el rubro se registran unas 10.000 empresas vinculadas, en su mayoría pequeñas y medianas que, en total, facturan unos 500 millones de dólares al año. La actividad emplea a 30.000 personas.  La producción nacional de envases alcanza los 400 millones de toneladas.
En cuanto a los mayores consumidores de envases y embalajes el podio lo ocupa el empaque industrial, seguido por los alimentos, otros artículos de consumo, bebidas, cuidado personal y cosméticos y cuidado de la salud. A nivel mundial, el mercado del packaging representa el 2,5% del Producto Bruto, alcanzando un volumen de negocios de 500.000 millones de dólares. En América Latina, alcanzó su techo en plena crisis internacional (2009) al acercarse a los 33.0000 millones de dólares, según datos de la Unión Latinoamericana de Embalaje (ULADE).
En la Argentina, la industria del packaging tiene una participación del 1,5% del PIB, de acuerdo con datos proporcionados por el Instituto Argentino del Envase (IAE), institución que nuclea a las principales entidades y empresas relacionadas con esta industria.

 

En caja
La actividad, por razones obvias, mantiene una perfecta sincronía con las principales ramas de consumo interno. De los 400 millones de toneladas que se producen en envases y embalajes en el país, los segmentos que más se destacan son el papel y el cartón y el vidrio, ambos con participaciones cercanas al 30%, seguidos por los envases plásticos (flexibles y rígidos) con el 20%, madera en torno al 15% y hojalata y metales con el 5%. El sector comprende desde la fabricación de maquinaria específica, materias primas, conversión de envases en todos sus materiales, accesorios y elementos de logística, herramientas y servicios varios.
Las cooperativas participan en el sector. Una de ellas es Envases Flexibles Mataderos (EFM), una cooperativa de trabajo que se formó en 2009 a partir del cese de actividades de Alvher. La firma es una gráfica especializada en la impresión de envases flexibles, tanto en flexografía como huecograbado y equipada con tecnología de punta y personal capacitado, idóneo y de vasta experiencia en el rubro. La avanzada tecnología de las maquinarias, los equipos de producción y los exigentes controles de laboratorio, sumados a la formación permanente del personal, le permiten a EFM alcanzar altos estándares de calidad.
A nivel institucional, el IAE realiza un trabajo colaborativo con el INTI y tareas con eje en temas ambientales con distintos gobiernos provinciales y municipales. El instituto firmó, además, convenios con universidades locales, y con la Universidad de Michigan y el Politécnico de California, que le permiten ofrecer una tecnicatura y también dictar el único posgrado en packaging de Latinoamérica, en donde se prepara a la mayoría de los técnicos que se van a desarrollar en la industria del embalaje.
Cada vez son más las empresas que integran este sector, debido a que muchas firmas incorporan la producción de envases a sus cadenas de ensamble para unificar costos. Esto implica una cantidad creciente de desperdicios, pese a que las tendencias incluyan la reducción de materiales no reciclables. Según un informe de la consultora ComunicaRSE, la Argentina genera 12 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos anuales, conformados en buena parte por envases comerciales desechados. De acuerdo con los datos aportados por la industria del reciclado, en el país se consumen 500.000 botellas por hora, 12 millones de envases que se desechan a diario y van a parar a rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto.
Solo el 30% del total que se factura por los envases primarios, secundarios y terciarios en el mundo corresponde a unidades ecológicas. El sector presentó el Proyecto Global de Sustentabilidad en Packaging, desarrollado por el Consumer Good Forum, cuyo capítulo local es el IAE, que establece  principios, definiciones, indicadores y métricas comunes para promover una reducción de costo y de impactos en el medio ambiente.

Cristian Carrillo