Una caja legendaria

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La entidad bonaerense tuvo a lo largo de su historia una gran incidencia en la vida social y económica de la zona.

 

Durante 1959 un grupo de dirigentes institucionales, algunos provenientes de lo que se conoció como el «Consejo de la Comunidad», junto con vecinos obreros de la localidad bonaerense de Berisso, decidieron dar los pasos iniciales para crear una entidad que resolviera las necesidades de crédito de quienes no podían acceder al financiamiento de la gran banca. Es así como el 10 de abril de ese año fundan la Cooperativa Popular de Crédito de Berisso, una de las cajas más representativas en la historia del cooperativismo argentino de crédito nucleado en el Instituto Movilizador de Fondos de Cooperativos.
Bautizada localmente en un principio como «la cooperativa de los pobres» por su orientación obrera y popular, la caja de Berisso fue un ejemplo de desarrollo solidario ideado desde la iniciativa comunitaria, que a lo largo de los años impactó y transformó de manera profunda la realidad económica de la zona. «Nosotros estábamos ubicados frente al frigorífico Swift, a pocas cuadras del frigorífico Armour, cerca del taller naval de YPF, lo cual hacía que tuviéramos mucha preponderancia en el sector de obreros y empleados de esas plantas, además de lo que podría significar para los comerciantes que operaban con la cooperativa», relataba Rubén Cédola, exgerente de la caja y expresidente del IMFC, sobre la composición de la entidad, durante una entrevista ofrecida en 2011 al Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito. El arraigo popular y la ubicación estratégica en una zona de alto florecimiento industrial fueron dos elementos que le aportaron a la cooperativa una base sólida para su impulso inicial. «En aquella época, en promedio, los frigoríficos ocupaban entre 12.000 y 15.000 personas cada uno. Todos operaban con la cooperativa. Se trabajaba hasta los días sábados», calculaba Cédola.
Transcurridos los primeros años, esa gran afluencia de asociados fortaleció la labor social de la caja. Alberto Rezzónico, que fue dirigente de la caja, titular de Idelcoop y también presidente del IMFC, relataba en tal sentido al Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito: «La cooperativa trató y logró convertirse en la principal herramienta de financiamiento de desarrollo del partido, incluso en su vinculación con la municipalidad. No solo porque pudo, de alguna manera, colaborar directamente con el municipio sino porque participaba en planes de armado de grupos de vecinos que con sus ahorros previos facilitaban tareas de pavimentación, de desarrollo de obras públicas».
Como todo el sector del crédito cooperativo, la entidad de Berisso tuvo que afrontar los embates de las dictaduras cívico-militares de 1966 y 1976. La primera etapa, marcada por el ascenso de Juan Carlos Onganía al poder, representó para la cooperativa bonaerense un intenso proceso de lucha colectiva guiada por el IMFC y de reorganización interna ante los intentos de desmantelamiento de un sector de amplia influencia en la economía nacional. «Tuvimos que poner mucha energía para que los fondos no se retiraran, como ocurría en algunas cooperativas (…) Pero Berisso pudo soportar esa situación porque era mucha la ligazón que teníamos con los asociados», recordaba Rubén Cédola que, junto con Rezzónico, coinciden en destacar la tarea que llevó adelante por esos tiempos el presidente de la caja de Berisso, Raúl Maggi. «Era el que se reunía con la gente» para asegurarle que sus depósitos estaban resguardados, explicaba Cédola sobre el compromiso del dirigente. «Raúl Maggi encabezó la cooperativa durante muchos años y tuvo la suficiente amplitud como para nuclear a todo el mundo», expresaba Rezzónico.
Con la dictadura cívico-militar de 1976 y la promulgación de la Ley de Entidades Financieras, las cajas de crédito se vieron obligadas a convertirse en bancos cooperativos. La entidad de Berisso, en tal sentido, representó un caso particular. Fue una de las pocas entidades que pudieron convertirse por sí solas en banco sin necesidad de fusionarse con otras cajas para cumplir con los requerimientos que exigían las nuevas normativas. Es así como el 31 de octubre de 1978 la Cooperativa Popular de Crédito de Berisso pasa a ser Banco de Berisso Cooperativo Limitado. «Nosotros, después de tantas movilizaciones, gestiones y solicitadas, logramos que la dictadura introdujera la figura de  banco cooperativo, si no hubiese quedado trunco el sistema crediticio cooperativo en el país. De esta manera logramos, al menos, la conformación de bancos, que era una respuesta a lo que habíamos solicitado. En esa instancia la cooperativa de Berisso tenía tal volumen de operatorias y de capital mínimo que pudimos convertirnos en banco, solos», explicaba Cédola sobre el cambio de la caja de crédito. Por su parte, en la crónica de Acción que cubrió la inauguración de la entidad, el presidente del banco, Alberto Baffetti, destacaba: «No pretendemos ser el más fuerte banco cooperativo pero sí pretendemos ser diferentes».
Sin embargo, y a pesar de su indudable raigambre en la comunidad y del numeroso universo de asociados con el que contaba el banco, las fuertes presiones que imponía el sistema bancario durante los primeros años de la década del 80 hicieron que la entidad de Berisso paulatinamente fuera perdiendo su calidad y su respuesta operativa. A ello se sumaron las veedurías del Banco Central que propulsaron una injusta intervención de la entidad para luego decretar su liquidación. «Lo único que puedo decir es que esta medida arbitraria que ha tomado el Banco Central de liquidar el Banco Cooperativo de Berisso pone a nuestro pueblo en un estado gravísimo. Piense que Berisso es una ciudad deprimida que ha sido golpeada muy duramente durante los últimos años. Por eso hoy vamos a ir en manifestación hasta La Plata para pedirle al gobernador Alejandro Armendáriz y al ministro Portesi que exijan al Banco Central la devolución inmediata al pueblo de su banco», expresaba en Acción Ulderico Privitera, entonces síndico del banco cooperativo, sobre el momento que debía enfrentar la institución. Hubo importantes movilizaciones que reunieron a miles de asociados y vecinos de Berisso que reclamaban por la supervivencia de su banco. No obstante, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, el Banco de Berisso Cooperativo Limitado dejó de existir.
Pero la historia de la tradicional cooperativa de crédito no culminó con la liquidación del banco. Fue la propia banca cooperativa la que en 2008 restituyó a esa comunidad bonaerense su entidad legendaria de servicios financieros. Ese año se inauguró la filial Berisso de Credicoop. «Esta inauguración es la concreción del sueño del pueblo de Berisso que esperaba el retorno de la banca cooperativa a su ciudad», resumió el gerente zonal, Carlos Lemos, durante la puesta en funcionamiento de una sucursal que hoy continúa el legado de los pioneros de la histórica Cooperativa Popular de Crédito de Berisso que llegó a nuclear cerca de 60.000 asociados bajo la premisa de una economía justa y solidaria.

Maximiliano Senkiw

 

25º aniversario de Credicoop

Alrededor de 5.000 cooperativistas se congregaron el 25 de marzo de 2004 en un multitudinario acto realizado en Parque Norte para celebrar el primer cuarto de siglo del banco solidario. Allí se resaltó la vigencia de un modelo de gestión basado en dos pilares fundamentales: democracia y eficiencia.

 

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