Venezuela y sus oposiciones

El vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, visitó Colombia, Argentina, Chile y Panamá en una gira por América Latina realizada días después de que Donald Trump dijera que no descartaba una «opción militar» para resolver la crisis en Venezuela. Pence dijo que el tema Venezuela era parte importante de su agenda y por esta razón no extrañó que todos los presidentes que se reunieran con él hablaran del tema en público.
Antes de esa gira hubo dos reuniones regionales. En Caracas estuvieron los once países que conforman la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) que apoyaron el proceso electoral de la Asamblea Nacional Constituyente. Por otro lado, doce naciones de la región –entre ellos los cuatro visitados– firmaron una declaración condenando al gobierno de Maduro. Allí se decía que no se reconocería ningún acto emanado de la Asamblea Nacional Constituyente por «su carácter ilegitimo». Un fuerte gesto de apoyo a la oposición venezolana que la había boicoteado.
Sin embargo, entre las elecciones y la gira de Pence hubo un hecho político importante: la mayoría de las fuerzas opositoras decidió participar de las elecciones regionales convocadas por la Constituyente.  Solo pequeños grupos decidieron no participar porque insisten en una «rebelión nacional» para provocar la salida de Maduro del poder, como dice la dirigente María Corina Machado, que sostiene que no se le puede dar «tiempo y oxígeno» al gobierno en abierta crítica hacia aquellos que sí decidieron presentar candidatos.
Por dicho motivo, asombró que la declaración conjunta de EE.UU.  y Argentina retomara el texto de Lima que desconoce los actos emanados de la Constituyente y que –por lo tanto– es más «radical» que la propia oposición venezolana.