Viejas y nuevas luchas

La filial local del IMFC organizó un panel para conmemorar el 8 de marzo con destacadas presencias. Erradicar la violencia de género y lograr la equidad laboral, algunas de las cuestiones sin resolver.

 

Mesa. Ripa y Gil con Fidel y Di Tomaso presentando el libro de Ediciones del CCC.

Un nutrido público colmó la Casa de las Cooperativas Federadas de la Provincia de Buenos Aires, en la ciudad de La Plata, para asistir a la charla brindada por la secretaria de Género de la CTA Estela Díaz junto con Florencia Saintout, concejala y decana de la facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata. Invitadas por la filial local del Instituto Movilizador y las comisiones de asociados de las filiales platenses del Banco Credicoop, fueron las encargadas de abrir la jornada organizada para conmemorar el Día Internacional de la Mujer. En el mismo acto, se presentó el libro Mujeres: Violencias y Sociedad Urbana, editado por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación, que analiza los resultados de la Encuesta de violencia contra las mujeres. Ricardo Gil, presidente de la filial La Plata del IMFC, abrió la jornada haciendo referencia a las políticas de género puestas en marcha desde el Instituto y repasó brevemente la historia de la entidad. Por su parte, Mariví Ripa, miembro del IMFC platense, leyó la Declaración por el Día Internacional de la Mujer de la Secretaría de Género del Instituto.
A su turno, Saintout afirmó: «Las mujeres se han ido haciendo a lo largo de la historia desde un lugar que las privó del espacio público y político. Aun sabiendo su constitución histórica, asociamos a la mujer con lo emocional. La mujer cuida, es tierna. El hombre, en cambio, se vincula con la razón. Y razón y emoción nunca tuvieron el mismo valor en la historia». Sin embargo, la funcionaria destacó que las mujeres «han resistido en las luchas por la independencia, en la vida cotidiana, en los lugares de mayor opresión», y puso como ejemplo a «las putas de San Julián», en su resistencia durante la persecución a los obreros narrada por Osvaldo Bayer en Los vengadores de la Patagonia trágica. «Sabemos que la primera convocatoria política que tenemos en algún momento de la vida tiene que ver con el amor, con el dolor que nos provoca el dolor del otro. Y ese poder, cuando se transforma en un poder político, es muy distinto. Es un poder que las mujeres muchas veces no supimos que teníamos». «Lo hicimos valer –añadió– y fuimos aprendiendo también la potencia del amor para pelear por la igualdad, para enfrentar poderes tan siniestros, la potencia del cuidado de los otros. Y en estos años, nosotros hemos visto que algo de esta idea del cuidado de los otros que no tiene porqué ser entendida desde la lógica del tutelaje. El cuidado no es la anulación del otro, es el reconocimiento de lo que el otro necesita. Hemos aprendido el poder de la ternura. Si la sensibilidad no valía nada, hemos aprendido que en esa locura y en esa sensibilidad hemos podido hacer grandes cosas, y que en el mundo en el que vivimos necesitamos esa ternura y ese amor; que es profundamente político».

Política, trabajo y cuidado. Los ejes de la charla de Saintout y Díaz.

Díaz, por su parte, subrayó: «Tenemos que trabajar bajo la idea de que la justicia social no es solo la redistribución de las riquezas, sino que incluye aspectos identitarios que hoy han ganado terreno político, como el respeto a las identidades de género, a la diversidad sexual, el cuidado del medio ambiente». Y remarcó que en la agenda de género de la CTA se encuentra en primer orden la modificación de la ley de contrato de trabajo con una campaña para instalar el cuidado como responsabilidad compartida, «porque las mujeres hemos salido al ámbito público y debemos redistribuir y democratizar las tareas de cuidado que recaen casi exclusivamente sobre nosotras». En este sentido, señaló la necesidad de que la ley amplíe las licencias por maternidad y paternidad y que se las adecúe para las parejas homosexuales.

 

Mapa del maltrato
El segundo panel de la jornada estuvo encabezado por el docente e investigador Carlos Fidel, quien presentó el libro en donde se puede leer sobre una problemática que existe en grandes ciudades de la Argentina. «El mayor aporte del libro es el mapa empírico de la discriminación y de esos maltratos más sutiles, que son milenarios y siguen presentes», dijo Fidel. Un ejemplo de los datos arrojados por la investigación es que un 49% de las mujeres encuestadas manifestaron que en entrevistas laborales se les preguntaron datos referidos a la vida personal (planes de tener hijos o casarse) y que un 0,5% sufrió de abuso laboral. También se mantienen estables las desigualdades entre los salarios femeninos y masculinos por iguales tareas. A su turno, Raúl Di Tomaso, secretario de Extensión de la UNQ, contó que se trata de un estudio que da cuenta de la situación en múltiples centros urbanos: la ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Rosario, Córdoba, Mendoza y San Miguel de Tucumán. Además, destacó dos leyes como avances en la lucha por la igualdad: la Ley de Protección Integral de las Mujeres y la de Parto Humanizado. «La violencia contra las mujeres es la forma más extendida de violencia a lo largo de la historia y parte de la conformación estructural de nuestra sociedad», cerró Di Tomaso, integrante de la investigación junto con Susana Cisneros, Cristina Farías, Pablo Pérez y Adriana Valobra. «Hay que profundizar este camino de lucha por la igualdad. Para ello el conocimiento de la realidad es fundamental», concluyó Fidel.

Luciana Burgos
Fotos: Sebastián Casali