Visitante ilustre

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En dos oportunidades, el expresidente venezolano visitó el complejo de la calle Corrientes, donde habló sobre la realidad latinoamericana.

 

10 de diciembre de 2007. Pavlovsky, Manso, Junio, Chávez, Pérez Esquivel, Heller y Boron: gran acto en la sala Solidaridad.

Como espacio dedicado a las artes, la ciencia y la política, las dos visitas que el expresidente de Venezuela Hugo Chávez concretó al Centro Cultural de la Cooperación se convirtieron en uno de los hitos más recordados en la historia de la entidad creada por el IMFC. Bajo diferentes marcos y convocatorias, el mandatario desembarcó en el CCC en los años 2003 y 2007 para exponer su mirada sobre distintos aspectos de la realidad latinoamericana.
La primera visita de Chávez fue el 17 de agosto de 2003, en un encuentro con más de 600 representantes del cooperativismo. «El presidente de una querida república hermana que hoy lleva con orgullo la denominación de República Bolivariana de Venezuela y que además supo echar a andar una revolución que es esperanza para millones de venezolanos, latinoamericanos y caribeños», señaló Floreal Gorini en el discurso de bienvenida a Chávez. Y agregó el dirigente cooperativista: «Tiene una actitud de dignidad en la defensa de la soberanía; viene resolviendo el problema de la tierra para los campesinos, los problemas de salud con la construcción de innumerables hospitales, los problemas de educación, dando un ejemplo al mundo con la actual campaña de alfabetización».
Como era habitual, el discurso de Chávez de 2003 encaró distintas aristas de la problemática regional. Una de ellas se concentró en cuestionar las políticas neoliberales de la zona y en los impactos que causó en la Argentina. «No se trata, como hacen los neoliberales, de convertir a los pobres en mendigos con programas sociales compensatorios», dijo Chávez, y cuestionó al mismo tiempo esa lógica al decir que es «un colchón que se coloca en el suelo para cuando una persona le da con el bate de béisbol en la frente. Para que no se lastime, está el colchón». En su intervención, Hugo Chávez realizó una mención especial sobre el movimiento cooperativo: «Es el eslabón de oro entre lo económico y lo social, de los mecanismos de articulación que mejor sirven al proyecto de transformación socioeconómico, no solo de Venezuela, sino de cualquier país». En sintonía con los principios y valores de la cooperación, el referente político venezolano indicó además que «la economía debe estar al servicio de lo social y no lo social al servicio de la economía» y subrayó que «no hablamos del sistema económico, sino primero de lo social, pues ese debe ser el orden».

 

Manifiesto por la integracón
Cuatro años después de su primera visita al CCC, el 10 de diciembre de 2007, Chávez regresó al Centro Cultural para protagonizar el Encuentro de la cultura por la integración de los pueblos de nuestra América, donde se le entregó el Manifiesto de Buenos Aires, un documento avalado por cerca de 1.000 intelectuales y referentes sociales latinoamericanos. Ese documento sostenía como una de sus consignas principales que «los intelectuales, los artistas, los trabajadores de la cultura tenemos dentro de estos nuevos desafíos que provoca la verdadera integración, un rol determinante en la construcción de políticas culturales latinoamericanas. En el ámbito de lo cultural, hay temas centrales que nos interpelan y que merecen nuevos debates».

2003. Chávez y Floreal Gorini conversan durante la primera visita del venezolano.

Acompañado en un panel que completaron Carlos Heller, presidente de Credicoop, el director del CCC, Juan Carlos Junio, Adolfo Pérez Esquivel, Atilio Boron, Eduardo Tato Pavlovsky y Leonor Manso, Chávez regresó a una colmada Sala Solidaridad para ofrecer un nuevo discurso en el que señaló: «Quiero ratificar mi admiración por este esfuerzo de ustedes y cómo demuestran la voluntad y la conciencia, al apoyar a este centro cultural y sostenerlo, impulsarlo, mantenerlo, un buen ejemplo que ya queremos seguir allá en Venezuela y en toda nuestra América». Asimismo, sobre la iniciativa desplegada con el documento, el expresidente dijo: «Son imprescindibles estos centros que ustedes han sabido crear, conformar, estos lugares de encuentro para el debate, la acción crítica, el pensamiento crítico sin el cual no hay revolución posible, no hay cambio posible».
En una extensa exposición, que incluyó canciones y poemas recitados por el propio mandatario, Chávez retomó algunas tradiciones del pensamiento americanista e hizo referencia a la cuestión cultural vinculada con la política. En ese eje, el dirigente venezolano se refirió a la «guerra de las ideas» y al rol de un sector de los medios de comunicación de la región. «El imperio arrecia. Tienen oficinas especiales, grupos de analistas, asesores, millones de dólares; guerra mediática contra nuestros pueblos, contra nuestros gobiernos. En distintas intensidades, en distintas variantes, pero el mismo formato. Y uno de los elementos de su ataque es ese juego con los temores, despertar temores», analizó Chávez durante su segunda visita al CCC. «Es necesario repensarlo todo. Porque no hay salida para la humanidad como no sea con el socialismo. El capitalismo solo lleva a la destrucción del género humano», alertó Chávez. Y agregó que eran necesarias convocatorias como la que se planteaba en el CCC. «No se puede vivir sin utopías», repitió varias veces y abundó en ese concepto: «Se necesita un renacimiento de las ideas», dijo el expresidente y sostuvo que hace falta «estudiar, pensar en colectivo, encontrar respuestas adecuadas».
Por último, ante un auditorio conformado por intelectuales, cooperativistas y referentes de movimientos sociales, Chávez subrayó la necesidad de lograr una mayor integración de las naciones del continente: «Solo unidos, pero de verdad, con proyectos complementarios, podremos conformar la potencia sudamericana, latinoamericana, caribeña. Y ojalá movimientos similares despierten en África, en Asia y Europa y conformemos un mundo pentapolar (…) Yo creo que de nosotros depende que este día que está comenzando sea un gran día, que sea el gran día para nuestra América».

Maximiliano Senkiw

 

Varas, Jujuy, 1985

Alumnos izan la bandera en la escuela Amero Rusconi, bautizada de esa forma por disposición del Consejo de Educación jujeño en reconocimiento a quien fuera presidente del IMFC y una figura sobresaliente del movimiento cooperativo argentino. La foto fue tomada en una visita de «Acción» al lugar.