Y ahora que estamos juntas

Más de 150 participantes asistieron al IIº Encuentro de Mujeres e identidades femeninas cooperativistas, convocado para construir una agenda propia del movimiento. La igualdad de género en los espacios de toma decisiones, uno de los ejes centrales.


CCC. La jornada reunió a trabajadoras, docentes, empleadas de federaciones y confederaciones y mujeres de organizaciones territoriales. (Guadalupe Lombardo)

Convocado por el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, la Fundación Idelcoop y el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, se realizó el IIº Encuentro de Mujeres e identidades femeninas cooperativistas. Más de 150  mujeres participaron con el objetivo de continuar con la construcción de una agenda propia del movimiento, de cara al 33° Encuentro Nacional de Mujeres (ENM), realizado en la ciudad de Trelew, provincia de Chubut.
La propuesta de las mujeres cooperativistas incluyó pensar los avances en la lucha feminista, atravesada hoy por un modelo político y económico en crisis, que afecta doblemente a las mujeres. Por una parte, se planteó reflexionar sobre las estrategias para profundizar las conquistas hacia el interior de las organizaciones; y por otra, lo que surgió en esta oportunidad fue la necesidad de acordar una agenda como cooperativistas, para llevar los debates hacia el interior del feminismo.
Organizadas en comisiones, las asistentes se reunieron en las salas del CCC que, durante ese día, tuvieron nombre de mujer: Juana Azurduy, Alfonsina Storni, Mercedes Sosa, Milagro Sala, Lohana Berkins, Manuela Sáenz y Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. «Esta instancia se pensó como forma de poner a disposición un lugar para pensarse, aprender, conocer a otras que están también luchando y recordar a las que no están», explicó Gabriela Buffa, una de las organizadoras, integrante de Idelcoop. «No es solo pensar o ponerlo en palabras, sino mirarnos, abrazarnos; por eso apostamos por actividades que incluyeran el trabajo sobre nuestras corporalidades», añadió. Durante la jornada hubo espacios para la expresión corporal y la danza.
Marta Gaitán es la presidenta de la Secretaría de Géneros del IMFC y viajó especialmente desde Córdoba para participar de la jornada. «En este encuentro –dijo– hay una representación de muchos tipos de cooperativas, de servicios públicos, de trabajo, del sistema financiero, y tenemos una gran tarea que es identificarnos como mujeres, como cooperativistas y también como feministas». Gaitán participa de los ENM año a año y sostiene que dentro del cooperativismo circulan todavía muchos mitos sobre los feminismos que es necesario desandar. «Necesitamos romper el estigma que pesa sobre el feminismo y que se sostiene sobre todo a través de los medios de comunicación».
En las mesas de trabajo de la mañana se debatieron numerosos desafíos, como la necesidad de las mujeres de ocupar lugares de referencia, pero también de legitimar las conducciones de otras y construir vínculos más solidarios. Fueron muchos los puntos de conflicto que compartieron las trabajadoras de la economía popular, social y solidaria al pensarse dentro de sus organizaciones: las conducciones machistas se entremezclan con problemas que muchas veces se describen como generacionales y que marcan la necesidad de modernizar los instrumentos y las herramientas legales contemplando una perspectiva más respetuosa de los géneros.
Monserrat Miño pertenece al Departamento de Economía Social, Cooperativismo y Autogestión del CCC y a la cooperativa Colectivo Solidario. Para ella hay una diferencia entre la última «oleada cooperativista», nutrida por personas jóvenes, y los que quedaron en cargos de poder más tradicionales del movimiento. «Las voces que nos representan en las entidades de segundo o tercer grado que nuclean a las cooperativas están muy atravesadas por las lógicas patriarcales, los roles de poder son mayormente asumidos por los varones, más allá de que quizás en nuestras cooperativas no lo reproducimos». La actualidad de muchos de los planteos de las mujeres ocupa a grandes y chicas. «Cuando escucho lo que cuentan las participantes de lo que vivían hace unos años me sorprende mucho», dijo Martina Sánchez, que con 14 años fue la más joven de las participantes. Asistió al Encuentro con su abuela, Adriana Kreiman, presidenta de la histórica Cooperativa El Hogar Obrero, y dijo que, entre otras cosas, participar le sirve para informarse y mantener informados a sus amigos. «Todavía hay que tratar demasiado el feminismo en mi escuela, los chicos se suman bastante porque la mayoría ya cambió el pensamiento que tenían antes, pero hay muchos profes que tienen la mente cerrada, así que de a poquito vamos moviéndolo todo», afirmó la joven.

Caballo de Troya
En más de una de las comisiones de trabajo, se escuchó la propuesta de revisar los consejos de administración de las cooperativas, para dar cuenta de la falta de representación de las mujeres en dichos cuerpos. Desde el comité de Equidad de Género de Cooperar, Gisela Wild y Marta Gaitán propusieron como una herramienta la firma del Pacto Cooperativo Por  la No Violencia de Género, lanzado en 2017. «Es un «caballito de Troya» para entrar en estos espacios, históricamente dirigidos por hombres, para plantear aquellas situaciones que preocupan a las mujeres», dijo Gaitán.
Para Gabriela Buffa, entre este encuentro y el del 2017 hubo un salto: «En un solo año en nuestra sociedad pasaron muchas cosas, el debate de la Ley por la Interrupción Voluntaria del Embarazo, las marchas multitudinarias que continuamos sosteniendo para exigir por nuestros derechos nos hicieron fortalecernos todavía más. Hoy tenemos más palabras para representar lo que nos pasa», señaló.
Quizás fueron estos acuerdos los que permitieron profundizar los debates y plantear que así como el feminismo es urgente, también lo es el cooperativismo. La idea de posicionar al modelo cooperativo dentro del movimiento feminista como la mejor alternativa para dar respuesta a las demandas de las mujeres y reconstruir el tejido social fue una tarea conjunta que se propusieron las asistentes a la jornada. «Una de las cosas que más salió en las mesas de debate es pensar que la matriz del cooperativismo y la del feminismo tienen mucho en común; tanto como el capitalismo con el patriarcado, que son primos hermanos», reflexionó Miño. El cooperativismo, como forma solidaria de organizar la economía, se presenta así como la mejor alternativa para salir de la crisis que atraviesa el mundo actual.