29 de septiembre de 2025
El sector sojero estadounidense atraviesa una crisis sin precedentes tras la decisión de China de suspender sus compras en represalia a los aranceles proteccionistas impuestos por la administración de Donald Trump. Desde mayo, el gigante asiático —principal cliente del sector— no adquirió ni un solo cargamento y redireccionó sus compras hacia proveedores alternativos como Argentina y Brasil. La medida golpeó de lleno a los agricultores locales: hasta el año pasado, China absorbía cerca de una cuarta parte de toda la soja producida en EE.UU. En 2024, el país exportó soja por unos US$24.500 millones, de los cuales más de US$12.500 millones correspondieron a ventas a ese destino. En comparación, la Unión Europea —segundo mercado en importancia— importó apenas US$2.450 millones. La administración de Xi Jinping impuso una tasa de hasta 34% a la soja estadounidense, encareciendo su precio frente a la producción sudamericana. La medida también alcanzó a otros cultivos estratégicos como sorgo, maíz y algodón. Para los productores de EE.UU., la consecuencia fue la pérdida de su mercado más rentable de exportación.
