1 de febrero de 2026
El secreto
Autor: Éric Cassous
Director: Manuel González Gil
Intérpretes: A. M. Picchio, G. Romano, R. Noya y G. Sari
Sala: Teatro Atlas

Imanes. Con su carisma y dominio técnico, Romano y Picchio son comediantes excepcionales.
Foto: Prensa
Entre las propuestas comerciales más destacadas de la cartelera marplatense sobresale El secreto, una comedia de ideas y costumbres contemporáneas sobre la «doble vida», la infidelidad matrimonial, el ocultamiento de información en la pareja, sobre nuestros comportamientos y la dificultad de construir relaciones amorosas sostenibles en el mundo actual. «Todos tenemos uno», expresan los volantes, afiches y programas. ¿Uno o varios? Manuel González Gil dirige un valioso elenco: Ana María Picchio, Gerardo Romano, Rodrigo Noya y Gabriela Sari.
El secreto no estaba programada para Mar del Plata, pero salió a reemplazar a ¿Quién es quién?, otra comedia con Soledad Silveyra y Luis Brandoni, ya que este último no pudo viajar por cuestiones de salud. Es bueno aclarar que Brandoni está bien, sigue con Silveyra haciendo funciones en el porteño Liceo, pero según sus declaraciones no viajó por indicación médica.
El secreto habla sobre «la insoportable levedad del ser» humano, sobre la dificultad (o imposibilidad) de someterse a reglas, sobre la tentación de traspasar los límites. Y también sobre sus consecuencias, que preferimos no «espoilear». La obra se disfruta por su intriga, sus personajes y enredos, pero, sobre todo, por sus actuaciones: dos trabajos notables de Picchio y Romano en los roles principales, muy bien acompañados por Noya y Sari.
La historia de El secreto despliega la experiencia de dos matrimonios de generaciones diferentes (Picchio–Romano, Noya–Sari), sus semejanzas, diferencias y complementariedades. La pieza analiza cómo adultos y jóvenes se relacionan de manera diferente con la «verdad» de los hechos (porque existe una «verdad», la infidelidad o ciertos sucedidos no son materia de interpretación, sostiene la comedia). También se plantea, con inteligencia y sobre todo con humor, las diferentes formas de guardar un secreto en los varones y en las mujeres.
Se distingue con sabiduría la confidencia voluntaria (cuya verdad se conoce y se guarda celosamente) y la involuntario, que ningún personaje conoce y sin embargo lo involucra. Aquí hay mucha información que la vida de los personajes guarda, que finalmente se ventila pero que, por supuesto, no vamos a revelar para que el espectador lo descubra por sí mismo.
Como toda buena comedia, El secreto tiene la capacidad de tratar temas complejos con levedad. La risa produce un efecto de relajación, de liberación del peso que imponen en nosotros las obligaciones sociales y éticas. Por otra parte, parece reírse de las convenciones tradicionales de la comedia: su título nombra el «secreto» técnico de la comedia, sus recursos más efectivos.
Una de las oportunidades más valiosas que presenta el teatro comercial es tomar contacto con el trabajo de grandes actores. Ana María Picchio y Gerardo Romano son comediantes sencillamente excepcionales. Carisma, encanto, dominio técnico, vuelven sus trabajos imanes de la mirada y la concentración del espectador. Por otra parte, son grandes actores-creadores, con alta capacidad para resolver y valorizar las situaciones y los matices de sus personajes y de la intriga. No solo se destacan individualmente sino en especial en el «entre», en el trabajo de interrelación. «Bestias» de teatro, se los disfruta enormemente.
