Sociedad | Alerta médica

La sífilis avanza

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María José Ralli

En 2025 se registró un 71% más de casos que la media de los cinco años previos. Los contagios aumentan en un contexto de menor percepción de riesgo y debilidades estructurales del sistema de salud.

Detección. Avances científicos recientes permitieron cultivar la bacteria causante de la enfermedad. Lo que se vio es que es mucho más virulenta y transmisible.

Foto: Shutterstock

La sífilis, hoy, es un verdadero problema de salud en el país. El número de casos llegó a un pico histórico y mantiene un crecimiento sostenido que obliga a pensar tanto en las políticas públicas como en los cambios en los comportamientos sociales y en las estrategias de prevención.

Según el Boletín Epidemiológico Nacional, en 2025 se registraron 46.613 diagnósticos, un 71% más que el promedio de los cinco años previos y la tendencia se profundiza en poblaciones especialmente sensibles, como en las personas gestantes, con más de 11.000 casos confirmados.

Para Viviana Leiro, presidenta de la Sociedad Argentina de Dermatología y jefa de Unidad de Dermatología del Hospital Muñiz, es necesario poner en el centro de la escena un fenómeno que no para de crecer: «La realidad es que sí, están aumentando mucho los casos», afirma, al tiempo que advierte que la preocupación excede el número: «Estamos viendo formas clínicas de sífilis que no son las habituales, presentaciones que hacía muchos años que no se veían».

Para la especialista en Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), a la sífilis se la conoce como «la gran simuladora». «Ya de por sí es difícil llegar a un diagnóstico preciso por la clínica, pero ahora además tiene presentaciones atípicas, y eso complica un poco más», explica Leiro, y ejemplifica: «Siempre se dijo que el chancro clásico –la llaga o úlcera que aparece en la piel o mucosas– es único, y ahora lo que estamos viendo con más frecuencia son chancros múltiples, lo que no era lo habitual».

Avances científicos recientes permitieron cultivar el Treponema pallidum, la bacteria causante de la enfermedad, «se pudo estudiar su genoma y lo que se vio es que el treponema que está circulando ahora es mucho más virulento y mucho más transmisible», advierte Leiro y subraya que esta característica obliga a reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica.

Menor percepción del riesgo
El crecimiento de la sífilis no responde a una única causa y entre los factores que explican su expansión aparece el uso inconsistente de métodos de barrera, especialmente en prácticas sexuales que muchas veces no son percibidas como riesgosas. «El preservativo para el sexo oral prácticamente no se usa, y una de las formas de contagio más frecuentes de la sífilis es el sexo oral», subraya Leiro. Durante la etapa secundaria, la infección puede provocar lesiones en la cavidad bucal con alto potencial de transmisión, y suelen pasar inadvertidas. El consumo de alcohol y drogas psicoactivas asociadas a encuentros sexuales prolongados y con múltiples parejas se suman a las causas.

También inciden las nuevas estrategias de prevención del VIH, como la profilaxis preexposición (PrEP) y la profilaxis postexposición (PEP). «Son excelentes para prevenir el VIH, pero no protegen contra la sífilis ni contra otras infecciones de transmisión sexual», aclara la especialista, que también cuestiona lecturas que vinculan el aumento de las ITS con la Educación Sexual Integral. «Decir que la ESI es la causa del aumento de las ITS es totalmente incorrecto. La ESI es uno de los pilares de la prevención», apunta.


Otras infecciones
Al tratarse de una enfermedad de notificación obligatoria, los registros permiten tener un panorama más preciso, pero a la vez advierten que el crecimiento probablemente se replica en otras infecciones. «Si vemos mucha sífilis, probablemente estén aumentando todas las otras ITS, aunque no se notifiquen», sostiene Leiro y señala que en el Hospital Muñiz «estamos viendo muchísima gonorrea, otra infección que se transmite con frecuencia por sexo oral».

El impacto también alcanza a la sífilis congénita. «Si aumenta la sífilis en adultos, aumenta en mujeres y aumentan los casos de sífilis congénita», explica, y aunque el servicio de dermatología no atiende población pediátrica, el equipo recibe consultas de padres de niños nacidos con esta infección.

El incremento de los casos en personas gestantes es muy preocupante porque la sífilis puede transmitirse al bebé si no se recibe tratamiento oportuno, por lo que el testeo durante el embarazo y el seguimiento adecuado son las principales herramientas para prevenir la infección neonatal. Frente a un diagnóstico, además, se recomienda el estudio de otras ITS, como VIH y hepatitis B y C.

Los datos oficiales refuerzan esta alerta: entre 2020 y 2024, el promedio anual de diagnósticos de sífilis en personas gestantes fue de 9.821 casos. En 2025, la cifra ascendió a 11.261, un aumento del 15% que expone persistentes dificultades en el control prenatal, el acceso al testeo oportuno y la continuidad de los tratamientos.


Más políticas y testeos
La sífilis es una enfermedad prevenible y curable; el tratamiento con penicilina es efectivo, accesible y sin resistencia conocida, mientras que el diagnóstico de laboratorio es relativamente sencillo. Sin embargo, la persistencia del aumento de casos revela limitaciones estructurales.

«La gente debería testearse con mayor frecuencia», plantea Leiro, y agrega que «si una persona decide no usar preservativo y utiliza PrEP, tiene que testearse en forma periódica para no transmitir la infección».

En el Hospital Muñiz, la articulación con el Centro de Estrategias Combinadas permite realizar tests rápidos de sífilis y VIH, gratuitos y con resultados inmediatos, lo que «facilita muchísimo el acceso y reduce barreras», pero a la vez advierte que este tipo de dispositivos no está disponible de manera homogénea en todo el país.

El crecimiento de las ITS se produce en un escenario de debilitamiento de las políticas públicas sanitarias y así lo revela un informe de la Fundación Soberanía Sanitaria que indica que en 2024 el presupuesto ejecutado en programas del Ministerio de Salud de la Nación cayó un 35% en términos reales, mientras que el programa Sumar, estratégico para el primer nivel de atención, registró una reducción del 28%. En 2025, aunque la caída global se desaceleró, persistió una retracción real del 14%.

Este impacto se refleja en programas sensibles como el de VIH, que tuvo una reducción cercana al 50% en 2024, mientras que en 2025 el Programa de Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles e Inmunoprevenibles presenta una caída del 30%, decisiones que profundizan la fragmentación del sistema sanitario y amplían las desigualdades territoriales. Este diagnóstico es compartido por Leiro: «En el interior del país no está llegando nada; están teniendo que decidir a quién tratar y a quién no, y eso es gravísimo».

Frente a este escenario, la médica insiste en una perspectiva colectiva. «No se trata de señalar a quien se contagió, sino de garantizar acceso, educación, testeo y un Estado presente». La sífilis, como otras infecciones de transmisión sexual, es prevenible, tratable y controlable, pero requiere campañas sostenidas, políticas públicas activas y un sistema de salud fortalecido. «El cuidado personal es también cuidado colectivo», concluye Leiro.

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